Andrea Marín Mena
Periodista
La prueba determinante puede estar allí, imperceptible a la vista o al oído humano. La posibilidad del análisis minucioso de una fotografía, un video o el audio en una conversación toma fuerza este 2015 y esto evidencia el crecimiento tecnológico en la investigación criminal forense del país.
El análisis forense de imágenes y videos, ya se aplica en Ciencias Forenses en diversos casos como narcotráfico, robo agravado y pornografía infantil. El peritaje de reconocimiento biométrico de voz está próximo a constituirse en una herramienta más al servicio de la administración de justicia y trabajaría con delitos como crimen organizado, narcotráfico, amenazas, entre otros.
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La Unidad de Análisis Forense de Imagen realiza pericias dirigidas a verificar la autenticidad de imágenes, entre otras. En la fotografía, Federico Sáenz Rodríguez, Perito de la Unidad de Análisis Forense de Imagen. |
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Las tecnologías están a cargo de la Sección de Imagen y Sonido Forense del Departamento de Ciencias Forenses del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), lo que ha implicado un período de análisis, capacitación, pruebas y evaluaciones en gestión de calidad para brindar estos servicios forenses, con los índices más altos de efectividad.
Según explicó Francisco Segura Montero, Director del OIJ, las pericias forenses están hechas para la criminalidad común, sin embargo frente al crecimiento de la delincuencia organizada, los avances tecnológicos forenses brindan un mayor aporte a la persecución de los diversos delitos.
“En cualquier institución que se precie moderna debe innovar y procurar contar con tecnología de punta. Este trabajo es muy difícil por el valor de los equipos, que muchas veces lo obtenemos gracias a las donaciones de embajadas, pues el presupuesto es sumamente limitado. Y el hecho de que la policía judicial tenga tecnología de última generación, garantiza a la ciudadanía un trabajo más profesional, pero eso en la medida de que el presupuesto así lo permita”, puntualizó Segura Montero. |
Datos estadísticos durante el 2014 señalan el movimiento que ha tenido el uso de las tecnologías en el tema de imagen y sonido forense.
En el caso de la Unidad de Análisis Forense de Imagen, al mes de noviembre de 2014 se registraron un total de 27 asuntos de nuevo ingreso y se finalizaron un total de 33 asuntos.
Durante ese mismo período, en la Unidad de Acústica Forense se contabilizaron 18 asuntos entrados y 19 asuntos salidos.
Análisis Forense de Imagen: más allá de lo visible
Este servicio ofrece una serie de pericias forenses, disponible para los diversos casos de investigación criminal.
La Unidad de Análisis Forense de Imagen brinda el servicio de extracción para incorporar como indicio las fotografías y vídeos contenidos en dispositivos como tarjetas de memoria y cámaras digitales. Realiza la inspección completa, recuperando la información que haya sido borrada intencionalmente o accidentalmente por parte del usuario.
Se realizan exámenes de autenticidad y origen de fotografías y videos. Dadas las condiciones adecuadas se puede determinar si el material ha sido procesado de alguna forma y si existen modificaciones, “para determinar si ocurrieron por la intervención o manipulación intencionalmente dirigida a confeccionar un contenido diferente al original”, puntualizó Federico Sáenz Rodríguez, Perito de la Unidad de Análisis Forense de Imagen.
El servicio también está asociado a la determinación de origen de las imágenes mediante una evaluación de las propiedades electrónicas del archivo. “Cada imagen tiene diferentes variaciones y esto genera características que permiten asociar la imagen con una cámara en particular”, puntualizó Sáenz Rodríguez.
Para los análisis de autenticidad y origen se inspecciona principalmente el contenido de los metadatos e información de compresión. Inspeccionándolos y revisando su contenido se pretende establecer si este material está en el mismo estado en que saldría de la cámara o si ha sido modificado mediante algún programa de proceso de imágenes.
Para complementar se realiza un examen visual a fin de analizar la consistencia en la iluminación y las sombras, coherencia y continuidad en color y texturas, regularidad en resolución, ruidos o efectos de compresión estables, anomalías en perspectivas y detectar si existen repeticiones de características ó texturas.
Un objetivo próximo es robustecer significativamente este análisis incorporando nuevas herramientas dirigidas a la aplicación rutinas de algoritmos que asisten en la evaluación de la información visual en la imagen.
Otro servicio que brinda actualmente es la fotogrametría dirigida a establecer la dimensión de los objetos en la imagen. También resulta útil para determinar la velocidad de desplazamiento de un objeto en vídeo. Aunque típicamente se le asocia con estimar la estatura de las personas este cálculo presenta retos particulares ya que debe cumplirse una combinación compleja de factores cuando se captura las fotografías y los videos. |
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Datos estadísticos de la Sección de Imagen y Sonido Forense del Departamento de Ciencias Forenses del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Trabajo desarrollado en las Secciones a noviembre del 2014. |
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La optimización de alto nivel es un trabajo que, en ocasiones, se realiza para brindar material idóneo a otros expertos como por ejemplo odontología forense. “Nosotros brindamos las herramientas de imagen para darle un tratamiento adecuado al material, extraer el máximo de información, procuramos que los insumos sean óptimos visualmente y métricamente para que otro profesional se encargue de evaluar, analizar y cotejar las características”, explicó Federico Sáenz.
En éste ámbito una novedad reciente es la incorporación del análisis fisonómico, que incorpora el trabajo de una persona profesional en antropología física, con formación forense.
Esta pericia de comparación fisonómica, procura determinar si el material de la imagen por sí solo tiene la capacidad de establecer una asociación entre una persona que aparece en un video o fotografía y la persona investigada. Sin embargo para ello se requiere que los datos de la información registrada sean suficientes para ello.
Una vez que se valida que la imagen cuenta con la cantidad de información suficiente y cumple con los requisitos para realizar una comparación, se traslada a la antropóloga forense, quien tiene a su cargo el evaluar la variabilidad de las características anatómicas registradas en el vídeo, para luego contrastarlas con la persona. Este examen se realiza siguiendo metodologías establecidas por entes internacionales y utiliza como base una amplia lista de rasgos fisonómicos a evaluar.
“Se puede tomar muestras de la persona en el laboratorio, generando imágenes de la persona en el estudio, replicando algunas condiciones de toma. Pero en ocasiones se tiene que realizar muestras en el sitio y recrear lo más que se pueda las condiciones en las que se tomó el material en análisis. Sin embargo esto dependerá de los resultados de la evaluación, de la calidad y el tipo de material”, indicó el perito, Federico Sáenz.
Cuando se trata de un proceso de comparación, obligatoriamente deben seguirse pasos concretos y dirigidos para evitar el sesgo, lo que implica que el perito no tiene referencia de ningún tipo sobre las particularidades de la persona u objeto investigado mientras se evalúan todos los datos y características que se puedan extraer del material cuestionado.
Una pericia forense de imagen puede durar días, semanas y hasta meses según el tipo de material. Para reducir los tiempos de espera se ideó iniciar con una evaluación preliminar que consta de una sesión presencial en la cual se evalúa el material cuestionado junto a la autoridad judicial a cargo. En esta cita se determinan los alcances del material y a partir de allí se define si es apto para una pericia. De ser así, se inicia la coordinación de la toma de muestras de comparación y el proceso de análisis.
Estos servicios tienen a menudo un reto particular, “pues el usuario parte de lo que ha recabado de forma intuitiva y aunque las personas están seguras que ven una información específica en esas imágenes, ésta puede ser una impresión errónea o podría no ser científicamente sustentable”, explicó el perito forense de imagen.
Acústica forense: el reto de reconocimiento de la voz
Lograr el reconocimiento de una persona en una grabación, mediante la integración de características anatómicas y conductuales que llevan a individualizar un tipo de voz, será una realidad este 2015 mediante una pericia forense.
Actualmente, la pericia se encuentra en su última etapa de validación a cargo de la Unidad de Gestión de Calidad del Departamento de Ciencias Forenses, entidad encargada de su desarrollo e implementación y con ello ofrecerla como un recurso científico más dentro del sistema penal costarricense.
Este sería un gran aporte en la investigación de delitos de crimen organizado, narcotráfico, violencia o amenazas, entre otros.
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La pericia de comparación de voz será un gran aporte en la investigación de delitos de crimen organizado, narcotráfico, violencia o amenazas. En la fotografía Marco Herrera Charraun, perito de la Unidad de Acústica Forense. |
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Los orígenes de la biometría implementada mediante las relaciones de verosimilitud, se dieron en los años 90, con la comparación de perfiles de ADN y se ha ido extendiendo gradualmente a otras ramas de la ciencia forenses, incluyendo desde el año 2000 la acústica forense.
Según explicó Marco Herrera Charraun, perito de la Unidad de Acústica Forense, la voz se puede estudiar desde el punto de vista conductual y anatómico.
En el caso de la biometría de voz, esta “…toma un modelo de cómo se produce, desde los pulmones que emiten el aire, hasta su paso por el tracto vocal, donde se genera una vibración que produce todos los sonidos que salen de nuestra boca.”, manifestó Herrera Charraun.
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El análisis conductual va dirigido a la extracción de aspectos fonéticos, es decir; la definición de los rasgos en la forma de hablar, su identificación o ubicación según zonas específicas del país, mediante patrones, aspectos que pueden llegar a individualizar en una muestra.plitud, longitud y frecuencia, que se comparan con la muestra patrón.
Actualmente la Unidad cuenta con la versión 4.1 del programa Batvox que permite el desarrollo de biometría de la voz. “El programa no puede engañarse fácilmente, pues a pesar de que las personas intenten modificar el aspecto vocal de su voz, existen elementos biológicos que intervienen para producirla y que no pueden modificarse”, explicó el perito de sonido forense.
A este análisis se le incorpora el uso de los programas DC Forensics Live y Pratt, para la elaboración del procedimiento de complemento fonético, que hace más robusta la pericia y comprende el estudio de los formantes de la voz, propiedades sobre am
Esta pericia contemplaría la toma de muestras de voz de las personas investigadas, al aplicar pruebas de lectura, conversacional y espontáneas. La pericia deberá contener tanto el análisis fonético como el biométrico para garantizar un grado de probabilidad que permita respaldar las conclusiones de un dictamen.
En el caso del Programa Batvox, se cuenta con una población de referencia, relacionada a las zonas en las que se divide el país, que podría definir la región a la que pertenece la persona investigada y establecer elementos identificativos, pues el programa busca la probabilidad de que la muestra sea parecida a otra, al medir el grado de correspondencia entre las muestras aportadas a través del índice de verosimilitud o likelihood ratio (LR).
“A futuro se espera que el servicio crezca y contar con una base de datos de reseñados e irla alimentado con alrededor 120 o 150 reseñas semanales, para contribuir con los fines de las investigaciones en las que se tenga una intervención telefónica y no se conozca a la persona que habla.
Esta nueva pericia se sumará a las ya existentes en la Unidad y que tienen que ver con la depuración de audio, validación o autentificación de audio, que permite verificar si la grabación fue manipulada o no.
Esta tecnología ya se aplica con éxito en países de Europa y en América Latina como Chile, Argentina, Colombia, México y Guatemala que ya dio sus primeros pasos.
Trabajo pericial que evoluciona
El camino hasta llegar a estas nuevas tecnologías por parte de la Sección de Imagen y Sonido Forense inició en 1999.
“Se comenzaron a modificar las tareas de la Sección y a cambiar aquel perfil de servicios documentales que se tenía. Comenzamos a ofrecer un trabajo con más pluses, adecuado a las necesidades de la administración de justicia e iniciamos el camino hacia los dictámenes forenses sobre imagen”, explicó Rafael Vargas Fonseca, Jefe de la Sección de Imagen y Sonido Forense.
De esta manera, el material fotográfico dejó de ser únicamente documental y se visualizó como un elemento sujeto de análisis, mediante la extracción de datos, que sirvieran como pericia para mejor resolver y para formación de criterio.
“Así abrimos la línea pericial de la Sección y pasamos de servicios documentales a servicios periciales. También en la Unidad de Audiovisuales teníamos un trabajo limitado a transcripciones o realización de copias de casettes de intervenciones telefónicas e iniciamos con la depuración de audio, para mejorar la calidad de material defectuoso, mediante la aplicación de filtros de limpieza o depuración de audio”, detalló Vargas Fonseca.
Para el jefe de la Sección de Imagen y Sonido Forense, el contexto nacional frente a los cambios criminales, evidenciaron la necesidad de avanzar a nivel tecnológico, cambios como la vigencia de Ley de Intervenciones Telefónicas y el crimen organizado, marcaron la línea para la incorporación de nuevas pericias.
“Así iniciamos el proyecto para establecer el reconocimiento biométrico de voz, que nos permitirá elaborar una pericia que determinaría si una voz cuestionada en una intervención telefónica pertenece a la persona imputada o no. De esta manera, para este año, la pericia de reconocimiento biométrico de voz se sumará a la transcripción de audios y depuración”, detalló Vargas Fonseca. |