Costa Rica, Sábado 19 de enero de 2008
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EDITORIAL |
En defensa de la Fiscalía
El
Ministerio Público debe mantenerse, con autonomía, dentro del Poder Judicial
El
plan para someterlo a la Asamblea es parte de una ofensiva mayor en su contra
El proyecto de ley presentado por el diputado Bienvenido Venegas, del Partido Unidad Socialcristiana (PUSC), para sacar a la Fiscalía General de la República (o Ministerio Público) del Poder Judicial y someterla a la Asamblea Legislativa, ha nacido muerto para bien de la lucha contra la delincuencia, de la independencia entre poderes y del mantenimiento de nuestro Estado de derecho. Tan pronto dimos a conocer la iniciativa, en nuestra edición del pasado miércoles, los jefes de todas las fracciones representadas en el Congreso, incluso la del PUSC, la rechazaron enfáticamente. Lo mismo hizo el ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, quien, además, desmintió una supuesta discusión sobre el contenido del proyecto con el diputado. Y en el Poder Judicial y, especialmente, la propia Fiscalía, la oposición ha sido frontal, como corresponde.
No menos podía esperarse. Porque la pretensión de Venegas no solo implicaría un funesto retroceso institucional, que redundaría, inevitablemente, en pérdida de independencia de la Fiscalía y prácticamente anularía su capacidad para combatir la corrupción pública. También va contra principios básicos de la democracia y del Estado de derecho, como el acceso libre a la información pública, e implica, claramente, el uso de su condición de diputado para intentar precisamente dar aire político a la defensa del expresidente Rafael Ángel Calderón, de quien Venegas es sumamente cercano, en la acusación que enfrenta por corrupción agravada y peculado en el caso CCSS-Fischel.
Que las posibilidades de éxito del proyecto sean nulas, sin embargo, no le resta gravedad a la iniciativa porque, claramente, esta es una manifestación de los esfuerzos que Calderón y otros políticos del PUSC, como su presidente, Luis Fishman, han hecho por debilitar a la Fiscalía y, particularmente, a quien hoy la encabeza: el Lic. Francisco Dall´Anese. Y es un hecho que continuarán con sus esfuerzos. Porque, si estuvieron dispuestos a que se presentara un proyecto tan torpe y si, previamente, han lanzado tantos ataques contra el Fiscal General, solo se pueden esperar nuevos intentos por doblegar su acción.
Resulta muy revelador que, mientras en declaraciones aparecidas el miércoles enLa Nación , el diputado Venegas afirmó que no había comentado con Calderón el proyecto, al día siguiente el expresidente reconoció que, por su iniciativa, el “núcleo de justicia” del PUSC “está trabajando en un proyecto cuya idea central es que la Fiscalía debe salir del Poder Judicial”. Añadió, además, que “se peleará y se luchará” en el futuro por ese tipo de propuestas. La actual iniciativa se muestra, entonces, como un “globo de ensayo”, destinado a medir la reacción pública y, a partir de ella, modular ofensivas futuras; también, como una posible forma de generar dudas en torno al desarrollo del proceso contra Calderón.
Dentro de la Asamblea Legislativa, Bienvenido Venegas parece estar totalmente solo en su intento, porque ni siquiera sus otros cuatro compañeros de fracción, que desde hace tiempo tomaron distancia de Calderón y de Fishman, lo respaldan en este caso. Sin embargo, como su voto, al igual que el de cada uno de los 38 diputados que integra la coalición en favor TLC, es indispensable para aprobar la agenda de implementación, dispone de un poder desmesurado de presión sobre el Ejecutivo. Por esto, particularmente, celebramos que el ministro Arias se haya distanciado totalmente del proyecto. Porque la negociación política, en la que creemos firmemente, tiene límites, y uno de ellos es el respeto a las instituciones.
Confiamos en que, ante el rechazo de todos sus colegas, por lo menos el diputado Venegas desista de su iniciativa y no presione con ella ni al Ejecutivo ni a la alianza de los 38. Esto no evitará arremetidas futuras contra la Fiscalía, que también habrá que enfrentar. Pero, al menos, no contaminará aún más el enrarecido ambiente de la Asamblea Legislativa.