| El cerebro virtual | |
| Lic. César González Granados Periodista y gestor de redes sociales |
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¿Qué tan importante es para usted la capacidad de almacenamiento de sus dispositivos? No sé si lo habrá notado, pero de un tiempo para acá, no es una de las características más indispensables, como lo fue hace unos años. Ahora, otras características como la capacidad de procesamiento y la conectividad son más importantes. ¿Qué pasó? La capacidad de procesamiento estandard ha alcanzado un punto muy alto. En nuestros días, aquel furor por el software más potente de antaño se ha convertido en la obsesión por un mayor y más eficiente ancho de banda de Internet. ¿La razón? El cerebro virtual... en la nube. ¿Cuándo fue la última vez que se preocupó de que su buzón de Gmail se llene? Internet ofrece una serie de servicios en los cuales el espacio ya no es un asunto por el cual usted deba preocuparse de más. ¿Se ha dado cuenta de que servicios como Dropbox o Google Fotos almacenan directamente del celular sus fotografías, al momento de ser tomadas si usted así lo requiere? Su celular puede irse al fondo del mar, pero usted ya no perderá sus recuerdos gráficos. En todos estos casos usted no sabe en realidad en dónde está físicamente guardada su información. Google tiene enormes granjas de servidores en diferentes partes del mundo, interconectadas entre sí, de tal manera que si, por ejemplo, fallan los servidores de la empresa en California, los datos pueden ser respaldados y replicados en otra granja de servidores en Europa. De esta forma usted siempre tiene sus correos a mano. Lo que es importante para usted es eso: tener la información cuando la requiera, no la capacidad de su buzón ni dónde están los servidores. Otra característica de los servicios en la nube es la escalabilidad. Esto significa que el espacio para almacenaje puede incrementarse de acuerdo con las necesidades del cliente. Antes, las empresas y las personas usuarias debían invertir en nuevo hardware para aumentar su almacenaje: un disco duro más grande, un servidor más grande y potente. Ahora, varias empresas le alquilan el espacio en sus servidores para que usted acceda a ellos remotamente. Si requiere más espacio, la empresa que usted contrató puede aumentarlo automáticamente, por un precio. Otra característica de la computación en la nube es que se ajusta a su presupuesto. Por ejemplo, imagine que usted tiene una Pyme, y requiere un paquete de software de oficina. Puede comprar una caja con todo el paquete por varios miles de dólares, que incluye algunos programas que usted probablemente no utilice nunca. O puede contratar un paquete personalizado: su empresa necesita un procesador de texto, una hoja electrónica y un sistema de correo. No tiene por qué pagar por otra cosa. La empresa dueña de los programas le da una clave, y usted ingresa vía web a los programas que requiere, en un servidor privado, en una red privada. Y esos programas corren en la nube privada de esa empresa que le da el servicio, así que no importa tanto si usted tiene un equipo de gama media o gama alta: buena parte del procesamiento corre en los servidores contratados. Esto significa una disminución de costos para las Pymes y para los usuarios, ahorro de tiempo, infraestructura, soporte técnico y seguridad. El Cloud Computing, como se le llama en inglés, es definitivamente una de las razones poderosas por las cuales ya no es tan cierta la ley de Moore, que afirmaba que la capacidad de procesamiento de una máquina se duplicaría cada 18 meses. Ahora el énfasis es la conectividad. La potencia ha sido desplazada del trono, aunque sigue en la corte real. |
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