| PROGRAMA DE FORMACIÓN INICIAL PARA ASPIRANTES A LA JUDICATURA (FIAJ) |
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Nuestro país –como integrante del ámbito cultural occidental- está sometido a grandes presiones de cambio y evolución en prácticamente todas las esferas de su quehacer. Tanto, los valores, la educación, la política, como por supuesto la justicia se encuentran particularmente en el centro de la agitación social y de la confrontación entre viejas concepciones y las nuevas ideas.- Por eso no debe extrañar entonces que nosotros –a quienes nos ha correspondido la oportunidad de orientar el curso del Poder Judicial costarricense en esta coyuntura- veamos la necesidad de abril espacios de reflexión y discusión de una enorme cantidad de nuevas ideas, cuyo finalidad es tratar de ajustar el Poder Judicial a las necesidades y requerimientos de estos nuevos tiempos.- Para ello, lo primero que tuvimos que reconocer es la inutilidad de aplicar las viejas recetas para la administración de justicia y eso nos llevó a cuestionar y a intentar reconstruir nuestras bases ideológicas respecto de lo que conlleva y significa nuestra labor dentro de la sociedad.- Sobre esa línea, hemos comprendido que resulta factible aplicar a la justicia principios y conceptos propios de los servicios públicos y en especial los que se relacionan con la necesidad de que nuestro trabajo sea eficaz, eficiente y de buena calidad, lo cual –como es obvio- puede lograrse de muchas formas, todas ellas válidas siempre que su resultado se traduzca en beneficios reales y tangibles para el usuario.- Para el caso concreto del trabajo de los jueces dentro del servicio de justicia, no se nos escapa la gran cantidad y variedad de dificultades que hay que enfrentar para asegurarle a la sociedad que esa tarea se realiza con una buena calidad. Aquí entran temas como la fijación de parámetros y construcción de instrumentos para la medición de la calidad en una labor tan particular como la de administrar justicia; y además, nos confrontamos con el tema de la peculiar situación que origina el principio de independencia del juez en el ejercicio de su función y que –naturalmente- no queremos afectar de forma alguna.- Todos esos temas tienen que atenderse con cuidado y llevarse de manera pausada porque medidas bienintencionadas podrían originar grandes efectos y no siempre benéficos.- Sin embargo, existe temas en el que hemos percibido consenso respecto de la posibilidad de mejorar la calidad de nuestros jueces al ser menos conflictivas, pero con mucho campo para mejorar.- En tal caso se encuentra la preparación y capacitación profesional de los abogados que administran justicia en nombre de la institución, y respecto de la que existe un consenso sobre la necesidad de su mejoramiento y las herramientas para hacerlo.- Por diversas razones el Poder Judicial se ha visto compelido a tomar en sus manos la preparación y capacitación de quienes aspiran a ser jueces de la República, lo cual constituye un cambio radical del sistema seguido anteriormente en el cual dábamos por sentada la preparación jurídica de nuestros jueces y donde –además- aspectos diferentes del conocimiento del Derecho no eran tan relevantes como ahora que mayores exigencias, tanto en cantidad de trabajo como la participación en distintos ámbitos de la vida social, hacen que el servicio judicial sea muy integrado a las demás áreas del trabajo estatal.- Para poner solo un ejemplo, nuestros jueces ya no solamente tendrían que ser versados en Derecho, sino también personas con capacidades de liderazgo y abiertos a intentar nuevas formas de organizar el servicio de justicia a su cargo; además, deberían tener una clara concepción de su papel dentro de un Estado democrático y –según me parece- deberían tener una clara conciencia de la necesidad de capacitarse. Además, y dado el hecho de que intentamos ir hacia una justicia más oral, abierta y transparente y en contacto directo con las personas usuarias, tenemos que buscar personas con suficiente inteligencia emocional y prepararlas específicamente para atender a los tipos de publico que mayormente acuden al Poder Judicial en busca de solución a sus problemas.- Es indispensable que el futuro juez tenga claro cuál será su rol en una sociedad en cambio, la que busca el desarrollo social, político y económico y en consecuencia debe ser un agente patrocinador del cambio y no constituirse en un obstáculo más a superar.- En fin, se trata de la preparación de un profesional muy especializado y capaz de realizar apropiadamente una labor tan difícil y seria como la administración de justicia.- Por ello, no es de extrañar que –como dije- no exista en nuestro país la capacidad de producir una buena cantidad de candidatos idóneos dentro de los cuales el Poder Judicial pudiera simplemente escoger los mejores para el trabajo.- Por el contrario, nos hemos visto obligados a diseñar y poner en funcionamiento un programa como el que hoy inauguramos, que busca precisamente suplir las necesidades que acusamos en los despachos judiciales para lograr mejorar la calidad en el trabajo de los jueces.- Con este programa tenemos la esperanza de que sobre la base de una preparación jurídica suficiente los candidatos logren adquirir las destrezas necesarias para convertirse en factores de calidad, de mejora y de cambio de nuestro modo de impartir justicia.- Se trata de una apuesta muy fuerte y además, exigente en términos de recursos financieros, pero creo que nuestro futuro como Poder Judicial pasa actualmente por tomar en nuestras manos la forja del tipo de juez que requerimos para la consolidación de los profundos cambios ideológicos que consideramos necesarios para este Poder de la República.- Desde tal perspectiva, en realidad a mí en lo particular no me sorprenden los resultados de las pruebas de ingreso y aptitud, pues entiendo que no se trata simplemente de verificar si alguien conoce o no los plazos de las leyes; o si puede describir con lujo de detalles los diferentes tipos de cautelas en el proceso contencioso; y si conoce la última jurisprudencia respecto de la prescripción penal. Esa es más bien una parte apenas de lo que buscamos y más bien –además de ella- intentamos descubrir aptitudes propias para la labor de un juez e igualmente, un potencial de compromiso y sacrificio, todo dentro del más alto valor ético posible.- Pausa corta Tenemos muchas esperanzas en este programa y en las personas que lo dirigen y quienes van a verse beneficiados por él.- Nuestra meta es que logremos darle a los estudiantes las herramientas que les servirán no solo para construir un buen futuro como personas, sino también que como miembros del Poder Judicial estén preparados y deseosos de construir un buen futuro para nuestra institución. Estamos en tiempos de cambio y los que participamos en él debemos tener las destrezas necesarias para que nuestra participación aporte soluciones. El Poder Judicial costarricense se encuentra inmerso en ese cambio, ustedes serán protagonistas de primer orden, por eso es necesario se preparen bien para la tarea que les corresponderá.- A todos los que participarán en este proceso enseñanza aprendizaje mi deseo para que logren lo que se proponen, si todos ponemos el mayor empeño de seguro lo lograrán. |
Licda. María Isabel Hernández Guzmán
Lic. Sergio Bonilla Bastos
Licda. Andrea Marín Mena
Licda. Teresita Arana Cabalceta
Licda. Marcela Fernández Chinchilla
Licda. Melania Chacón Chaves
Licda. Sandra Castro Mora
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