CELEBRACIÓN DE LA INDEPENDENCIA

Luis Paulino Mora Mora
Presidente de la Corte
Con este sencillo acto celebramos esta mañana algo muy importante para nosotros y la libertad y la independencia de nuestro pueblo, las cuales sembramos hace mucho tiempo y que debemos cuidar y mejorar todos los días. Como ustedes saben perfectamente, la independencia que tenemos no se produce de forma instantánea en la vida de esta República sino que fue creciendo y completándose, primero de manera cautelosa y luego de modo más contundente y ya más conciente de nuestras metas y capacidades. De tal manera, este estatus que hoy celebramos consiste en una construcción elaborada en la cual han participado todas las generaciones que nos han precedido, aun cuando –debemos reconocerlo- a algunos costarricenses les han tocado sacar adelante las fases culminantes.
Entre éstos últimos, naturalmente debemos comenzar por costarricenses que recibieron la noticia de la independencia y que tuvieron la visión para ponerse de acuerdo en una Constitución Política, a menos de dos meses de la noticia.
Muy cerca encontramos a los protagonistas de la primera lucha entre hermanos, que culmina en Ochomogo y deja como ganadores a las ciudades de San José y Alajuela, con lo que se aseguraría para el futuro un destino republicano para Costa Rica.
Continuamos con el papel jugado por Don Braulio Carrillo quien supo tener la visión necesaria para construir un Estado costarricense cada vez más independiente y separado en muchos sentidos de nuestros hermanos centroamericanos, que incuestionablemente tardaron mucho más en organizar un modelo funcional.
Luego viene la guerra de 1856, que aún cuando ya ha sido desprovista de los muchos mitos y adornos creados en su momento por el movimiento liberal, sigue siendo una gesta heroica para nuestro pueblo quien fue el que puso los muertos en la defensa de su libertad y la de Centroamérica. Es tan relevante este momento que muchos señalan esta campaña como la verdadera guerra de independencia costarricense y de hecho la mayoría de los himnos que se cantan en las escuelas, fueron producto de este momento épico en nuestra historia.
Agregamos luego a este breve resumen las luchas sociales de las primeras décadas del siglo veinte que culminan con el establecimiento de las Garantías Sociales y el Código de Trabajo, y poco tiempo después con la guerra civil de 1948, en donde se imponen los defensores de la pureza del sufragio y el respeto de la voluntad popular.
Y con esto llegamos a nuestros días, en donde tal vez pueda parecernos que hay poco o nada que agregar al alto grado de independencia que hemos construido, pero esa perspectiva está totalmente equivocada.- Tal y como lo hemos estudiado a lo largo de la historia de nuestro país, no existe un acto aislado que pueda decirse que agotó nuestras metas de independencia, de manera que aún hoy existe un amplio espacio para contribuir a la independencia costarricense.
Tenemos por ejemplo que pelear por liberarnos de males que parecen sempiternos como la corrupción y la falta de valores y esa tarea no le corresponde solamente a los funcionarios del Estado, o al Poder Judicial sino que -al contrario- depende de nuestra actitud diaria y continua como ciudadanos de ofrecer a estas nuevas generaciones que nos acompañan, algo positivo a la causa de la defensa y promoción de los valores de nuestra sociedad.
Tenemos un compromiso con la defensa y promoción de los valores y debe llevarse conjuntamente a todos los rincones del país y en todas las actividades tanto a través del gobierno como de la sociedad civil organizada a través de sindicatos, cámaras de la empresa privada, asociaciones de desarrollo, cooperativas, partidos políticos, organizaciones de mujeres, grupos de vecinos, así como de cada ciudadano en forma individual. Es indispensable el aporte de cada sector, en verdad no deja de sorprenderme que estando todos tan de acuerdo en las causas y las metas que queremos, no avancemos más rápido y ágilmente hacia el objetivo. Yo no puedo decir si se trata de un problema de los grupos gobernantes de este país y de un problema de educación, o si se trata de un problema que radica en el pueblo, ese que camina por la calle, que maneja un bus que labora en una construcción, pero sí tengo claro que no debería ser difícil que todos nos pongamos de acuerdo para actuar cada uno correctamente y educar a nuestros hijos y nietos a que lo hagan también.
Pero desgraciadamente a veces el trajín diario hace que nos olvidemos de esto y por ello mismo actos conmemorativos como éstos son útiles no solo para inculcar valores en los más pequeños sino para hacernos reflexionar a los que somos un poco mayores. Por eso el Poder Judicial busca acentuar estas fechas en múltiples formas y en ello debe destacarse la labor de nuestra Comisión de Valores, que impulsa actividades cuyo sentido cultural y educativo es encomiable como lo son las que hoy se premian.
Concluyo así con una felicitación para los miembros de la Comisión, para los participantes en los concursos y naturalmente para los niños y niñas del Centro Educativo del Poder Judicial que son siempre un poco de aire fresco y limpio para el espíritu.