Jorge Aguilar Rodríguez, auxiliar judicial de Santa Cruz
POETA DE MIL BATALLAS
Sergio Bonilla Bastos
Periodista
Su niñez y adolescencia fue muy dura. Desde niño trabajó en el campo, recogiendo diversas cosechas. Muy joven comenzó su afición por la monta de toros, una actividad muy tradicional en tierras guanacastecas. Luego inició sus estudios en derecho y de su gran pasatiempo: escribir poemas.
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El periódico El Sabanero publicó en una reciente edición dos poemas de este servidor judicial. |
A sus 57 años de edad, su versatilidad de hacer las cosas lo llevaron a laborar para la administración de justicia. Se trata de Jorge Aguilar Rodríguez, conocido como “Chilillo”, quien cuenta con más de 27 años de trabajar en el Poder Judicial.
Su gran pasión por escribir la inició hace cuatro años y desde ese momento a la fecha ha escrito más de 300 poemas, los cuales piensa publicar tras su jubilación.
Según reveló don Jorge “Soy muy regionalista. La gran mayoría de poemas se los escribo al amor. He personificado en mis poemas parte de la historia de mi vida”.
Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico local de Santa Cruz, en donde los lectores se han podido deleitar con escritos como “Plaza López” y “Al río Diriá mi vecino querido”.
En la actualidad está escribiendo un libro denominado “El pasado que nunca partió” que trata sobre la historia de un personaje, quien fue abandonado cuando era menor de edad y que años más tarde conoció a una prostituta.
“Siempre me ha gustado escribir y en general lo hago en momentos difíciles de mi vida. Escribir poemas es mi mundo, un mundo aparte. La vida es una lucha constante” finalizó este poeta santacruceño.
AL RIO DIRIA MI VECINO QUERIDO
Oh vecino de dónde vienes y hacia dónde vas, querido Diría
dime que haces que los hombres te destruyen, día a día
tu cuerpo serpenterio se doblega ante los desechos de basura
tu fuente de vida te la miro en el ocaso y en su final.
No me das lástima querido río, pero me entristeces
ya no te visito porque lloro al ver que ya no eres aquel vecino
rugias como un león, engalanastes tu ribera, sediento dejaste
el cultivo se fomento en su producción, al campesino ayudaste.
Hoy solo queda los vestigios de tu hermoso linaje natural
en tus crecientes querido Diría, en tus aguas me bañaba
chicos y grandes abrazaste con tus correntadas, llevaste serpientes,
nuestros cuerpos se deslizaban en tus credidas de octubre.
Aquel Espabel, el Guanacastón, te acordás Diría tu los dominabas
hoy tus crecidas no arrastran ni un Guarumo, la Chocuaca está triste
el lagarto del puente colgante murió, tú lo querías, el hombre lo mató
sufrimos porque partimos sin son ni gloria, adiós mundo cruel.
Ya no escucho el bajar del ganado a la aguada de Don Marcial,
yo no veo los toros de monta brevando en tus pozas bellas y hermosas
tus aguas cristalinas son residuos putrefacción que el hombre donó
te abandonó te destruye, ya no escucho las melodías de tu corriente.
Las noches de luna llena no son iguales sin el reflejo de tu agua cristal
la Chocuaca ya no cantó, los gallegos ya no se deslizan en tu corriente
nuestros corazones embargados de melancolía, tristeza y nostalgias
partirán al infinito, nos iremos muy apesadumbrado de este mundo.
Hoy arrastras cocinas viejas, abanicos lanzados por el hombre
te sumerges en una espuma de las aguas servidas de la ciudad,
te miro triste, tus aguas arrastran plásticos y basura
hoy lloramos tu nefasto y amargo final de alegrías pasadas.
Dedicada al Río Diría