INAUGURAN PROGRAMA
DE PROTECCIÓN MARINA
Area de Conservación de Osa
Dr. Luis Paulino . Mora Mora
Presidente de
Area de conservación de Osa.
Deseo expresar mi satisfacción personal y como jerarca del Poder Judicial, por la oportunidad de estar aquí en esta linda y rica zona de nuestro país, y tener asimismo la oportunidad de celebrar con Ustedes el inicio del programa de Protección Marina del Area de Conservación de Osa que conjunta los esfuerzos del sector público y el sector privado en pro de la defensa del ambiente. Sin duda, se trata de un loable esfuerzo que como ya vimos en las presentaciones que me antecedieron, resulta vital para el patrimonio ambiental de nuestro país y que amerita nuestro reconocimiento para todos los que han participado en él.
Y es que lamentablemente debemos reconocer que en materia ambiental esfuerzos como éstos por muy valiosos, son de todas formas aislados e insuficientes frente a un problema casi estructural de nuestra sociedad y que se refleja en el abismo existente entre lo que legisla y establece a nivel de normas jurídicas y la realidad que nos encontramos en nuestro país.
He tenido el privilegio de viajar por diferentes países y aunque resulta cierto que el nuestro ofrece una mayor posibilidad de percibir la grandeza de la naturaleza, la verdad es que cultural y políticamente nos hace falta mucho camino por recorrer para poder siquiera convertir en hechos lo que ya tenemos escrito y aprobado en disposiciones normativas y directrices.
Se trata de una contradicción entre lo que decimos y lo que hacemos que yo
palpo todos los días al ejercer mi labor como Magistrado de
No hace falta ser un sabio para entender que una sociedad no puede mantenerse por mucho tiempo diciendo una cosa y haciendo otra diferente. No resulta correcto afirmar por ejemplo que el equilibrio ambiental y la naturaleza merecen protección, pero no guiarse por ellos en el momento de tomar decisiones; ni tampoco es válido afirmar en abstracto la relevancia del ambiente y el aprecio que debemos tener por la naturaleza para dejar tiradas todas las buenas intenciones solo porque nos resulta más ventajoso para nuestro gusto o conveniencia.
Solo como uno de los muchos ejemplos, me parece sencillamente atroz la insensatez y el desprecio por la vida natural que mostramos como sociedad al permitir el aleteo del tiburón, sólo para hacer una malhadada sopa y -como siempre- engordar de paso las carteras de codiciosos comerciantes, mientras los más humildes se quedan con todos los riesgos y algunas monedas del negocio.
Y no es que yo crea que la naturaleza debe ser intocable a costa de la vida humana. Estoy conciente de que nuestras sociedades necesitan explotar los recursos ambientales para sobrevivir y mejorar el nivel de vida de las capas más amplias de la población. Tengo claro que en materia ambiental no existe lo que los expertos llaman el costo cero. Pero es justamente en el balance donde está radicada nuestra mayor responsabilidad y obligación, no sólo jurídica sino principalmente ética.
En efecto se trata en el fondo de un tema de ética y principios morales la que subyace a nuestra relación con el ambiente; es por nuestra conciencia y justificación frente a Dios o frente a nuestras creencias por lo que debemos preocuparnos y esa preocupación es la que debe guiarnos en las acciones que tomamos como sujetos privados o como oficiales públicos.
En fin, creo que la presencia de Ustedes aquí, demuestra justamente que han tomado el camino de la coherencia entre lo que se dice y lo que hace respecto de medio ambiente y ello hace que me sienta muy satisfecho de poder participar y compartir con Ustedes.
Se dice en general que amar es comprender y eso es lo que me motiva para venir hoy aquí, con mi fe puesta en lograr aprender lo más que pueda sobre esa maravillosa obra que los costarricenses nos ha tocado custodiar.