Medio: RADIO RELOJ
Ediciones: - Primera Edición
Fecha: 09/07/2004
COMENTARIO SOBRE DISCRIMINACIÓN LABORAL
Costa Rica es quizás uno de los pocos países del mundo donde ya, a los 35 años se es viejo, y las opciones de conseguir empleo, disminuyen en forma impresionante.
Hasta hace poco era frecuente observar como requisito en los anuncios de empleo en los periódicos, ser menor de 35 años, y así, cuando se quiere por ejemplo aplicar a una beca, esta edad se constituye en una barrera imposible de salvar.
Ciertamente los jóvenes de ahora tienen un cúmulo de ventajas, que los viejos de 35 años o más, no siempre cumplimos, como por ejemplo, dominio de otros idiomas, manejo de paquetes de cómputo y por qué no decirlo, por su inexperiencia se les da una remuneración mucho menos, además de que no se incapacitan con frecuencia como sucede con quienes ya entramos en la famosa edad de los “que raro”.
Las dolencias de la edad de los “qué raro” se caracterizan por la expresión, qué raro, a mi antes no me dolía aquí, qué raro antes podía levantar tal cosa y ya no, y así sucesivamente, porque es natural que el cuerpo tiene un natural desgaste con el paso del tiempo.
Traigo a colación todo esto, por el recurso ganado por el campesino Don Orlando Redondo, Redondo, quien fue despedido después de 30 años de trabajar en una finca ganadera y a los nuevos , les incomodó su edad de 56 años.
A don Orlando le salieron con 57.000 colones como liquidación, y él con hidalguía a pesar de la necesidad de tener que velar por su esposa enferma y un hijo epiléptico, rechazó el ofrecimiento, porque soy un hombre pobre pero no un limosnero dijo.
El Juzgado de trabajo de Cartago le dio la razón al jornalero, y la sentencia fue confirmada por La Sala Segunda, donde los representantes de la finca ganadera interpusieron el recursos de casación, pero fueron por lana y salieron trasquilados, porque el alto tribunal los obligó a cancelar todos los extremos del despido y los reprendió por su actuación.
Don Orlando es un hombre de trabajo y no tardó en conseguir empleo.
No cualquier muchacho se levanta a cocinar a las 2 de la mañana, lava los trastos y la ropa para ayudarle a su mujer enferma, y luego se va al jornal del campo hasta las 2 o las 3 de la tarde.
Aunque el artículo publicado recientemente en el Diario La Nación, no menciona el nuevo patrono de Don Orlando Redondo, yo quiero felicitar a este empresario, por constituir una rara excepción de los que creen que la vida no termina a los 35 años y por el contrario es a partir de ahí cuando se acumula la mayor dosis de sabiduría experiencia y productividad.
COMENTO JOSE LUIS VALVERDE MORALES