CONGRESO LATINOAMERICANO DE
DERECHO BANCARIO 2008
Dr.
Presidente de
Mi sincero agradecimiento por la cordial invitación para participar en este Congreso Latinoamericano de Derecho Bancario 2008, que pretende abordar una serie de temas trascendentes para el desarrollo de nuestros países. Para el Poder Judicial costarricense a quien represento, es un sin duda una honrosa distinción la que Ustedes hacen al permitirle participar por mi medio en este acto.
He aceptado gustoso la invitación que se hizo, porque estoy convencido de la necesidad de creación de vasos comunicantes entre instituciones como las bancarias que son protagonistas del quehacer judicial y sin duda alguna usuarios relevantes de nuestros sistemas de justicia.
Aclaro de una vez, que no quiero decir con lo anterior que sugiero o avalo que las entidades bancarias influyan en el desarrollo del trabajo judicial de manera que la justicia pueda dejar de actuar con la igualdad de trato como guía y estoy seguro de que poco respeto tendrían Ustedes por un poder judicial que actúe de esta forma.
Pero dando por descontada la estricta imparcialidad en la decisión de los casos judiciales, que debemos los jueces a los ciudadanos, considero que sí resultan posibles varios espacios de coordinación y entendimiento, precisamente para lograr que la justicia sea no solo justa sino también ágil y lo más expedita posible.
En esta línea, tenemos como institución una serie de proyectos y programas que tomando en cuenta las especiales condiciones de algunas instituciones usuarias, permitirían justamente el logro de una mayor eficiencia y eficacia, a través de manejos masivos de datos, mayor agilidad en las comunicaciones y otros temas relacionados.
No obstante, aún cuando tiene relación con lo anterior, este no es el tema principal que me gustaría dejarles siquiera planteado hoy. Se trata de la gran necesidad de apoyo que tenemos en el Poder Judicial por parte de Ustedes en el tema de la lucha contra las prácticas de corrupción que lamentablemente se están presentando con cierta frecuencia en nuestra institución de justicia.
Sin discusión alguna podemos decir que la corrupción es uno de los mayores problemas que aquejan a nuestra sociedad en la actualidad, que menoscaba valores democráticos básicos y representa un desafío a la estabilidad política y el desarrollo económico de nuestro país.
La corrupción en la democracia adquiere una trascendencia especial porque implica una deslealtad con el cumplimiento de sus reglas de convivencia básicas y la desconfianza que produce en los ciudadanos que se manifiesta en síntomas de desesperanza y descreimiento en las instituciones.
Existen numerosos estudios realizados por instituciones internacionales que confirman además que entre mayor sea la corrupción en un país, menor será la inversión y el crecimiento económico. Según los resultados de una encuesta realizada por el Banco Mundial hace unos años, la corrupción fue considerada como uno de los mayores obstáculos para realizar negocios en América Latina. Es evidente que aquí tenemos todos, -a ambos lados del mostrador- un desafío de primer orden si en verdad queremos promover el crecimiento y el desarrollo económico.
No debemos perder tampoco de vista que la corrupción más dañina es aquella que se origina en los sistemas y no simplemente de personas. No basta con sancionar a algunos corruptos sin solucionar las causas estructurales que generan la corrupción, pues muy pronto otros vendrán a reemplazarlos. Por eso, la lucha contra este flagelo requiere acciones tanto en el frente represivo y sancionatorio pero también, en el campo preventivo y allí es donde el papel y la colaboración de los bancos como instituciones usuarias del sistema judicial resulta transcendente.
Por nuestra parte, en el Poder Judicial hacemos todo lo que nos resulta posible para evitar las disfunciones del sistema de administración de justicia que permiten el surgimiento de prácticas corruptas. Buscamos en este sentido controlar y vigilar las posibles fuentes de corrupción, pero como Ustedes lo saben ello casi siempre resulta insuficiente si enfrente nos encontramos con personas dispuestas a consentir prácticas incorrectas supuestamente en su beneficio.
En este sentido, les pido en forma vehemente que no se dejen llevar por la salida fácil de que “otro se compre el pleito” y cargar como un costo más las sumas de los pagos indebidos que hay que realizar para los asuntos avancen, se notifiquen, se resuelvan etc.
Por el contrario este llamado busca que Ustedes se lleguen a plantear el problema de forma abierta y clara y que pueda, en este o en algún otro Congreso discutirse de forma inteligente y constructiva por ser a mi juicio tan relevante como los interesantes temas que en esta reunión se han propuesto, tales como la educación financiera o la banca y el ambiente.
La búsqueda de mecanismos de intercambio de información relevante para la persecución de funcionarios corruptos o bien la determinación de procedimientos y procesos especialmente que por su falta de controles y transparencia sean proclives a producir malas prácticas o en fin, el establecimiento de reglas o códigos éticos de conducta para las instituciones bancarias en relación con el trámite de expedientes judiciales, todas no son más que ideas que junto con otras pueden ser objeto de análisis y promoción.
Si algunas de tales propuestas o bien cualesquiera otras con el mismo fin, se pudieran llegar a concretar, serían medidas que agradeceríamos mucho y sin lugar a dudas serían un aporte importante a la continua lucha que debemos dar en todos los frentes contra la corrupción en todas sus formas.
Finalmente, quiero enfatizar en la necesidad de no resignarnos; quiero recordarles que la corrupción no es un camino sin regreso y que más bien tiene solución y depende necesariamente de un Poder Judicial moralmente fuerte e independiente, así como de un marco legal moderno, y de una fortaleza institucional que se logra solamente con el apoyo del sector público como el privado. Debemos buscar ese compromiso con los valores éticos, que sirva de marco para legitimar el sistema democrático y nos permita vivir en un marco social que permita el crecimiento y desarrollo en paz y armonía.
Estamos comprometidos con la banca en un programa de reactivación de la
justicia. Hemos entendido que una justicia lenta no es justicia. No ahondaré en
los pormenores del programa, pues se que don Luis Guillermo Rivas, Magistrado
de
Les reitero las gracias a Ustedes y especialmente al Comité Organizador por interés en nuestra participación hoy en este acto de inauguración. Les deseo muchos éxitos a todos