PREMIO FRANCISCO CHAVERRI RODRÍGUEZ
2008
Ex Fiscal Adjunto Jorge Chavarría Guzmán
Premio Mario Chaverri Rodríguez 2008,
XXXIII Aniversario del Ministerio Público, Costa Rica
Es para mí un honor recibir en esta tarde el premio Francisco Chaverri Rodríguez y agradezco al honorable Consejo Fiscal y a su presidente, el Dr. Francisco D´Allanese Ruiz por el acuerdo en el que se me ha designado como merecedor de tal galardón.
Existen momentos en la vida de un hombre, tales como el que vivimos en esta hora, que se filtran directo a ese mundo interior, invariable pese al pasar de los años, que conocemos como conciencia. Desde ese punto interior de mí existencia quiero hacer extensivo este reconocimiento a los compañeros fiscales, policías y asistentes que a mí lado participaron en los diferentes casos y funciones que desempeñé. Para ellos mi profundo respeto y agradecimiento.
En
especial quiero agradecer también a los Doctores
El mismo amor que me enseñaron Jorge y Nora, mis padres, que forjaron el suyo en las confrontaciones de la guerra civil de 1948 y quienes inscribieron en mí corazón el deber absoluto de respeto al ser humano y a su dignidad, e indujeron en mí espíritu el compromiso con el deber ciudadano de participar, desde cualquier posición que ocupara en la vida, en la construcción cotidiana de la democracia, la libertad, la paz, la solidaridad y la justicia, como los valores más preciados de este país.
Tales valores fueron asumidos además de mis padres por la gran mayoría de los costarricenses, luego de la confrontación. Convirtiéndonos todos, tanto los de su generación, cualquiera fuese su signo político, como los de nuestras generaciones de post-guerra, en constructores de un país que optó por la democracia como medio para dar atención a las diferentes contradicciones e intereses sociales y por el fortalecimiento de la justicia sobre el poder militar, el cual se eliminó, permitiéndose el desarrollo de una sólida institucionalidad jurisdiccional.
En
este contexto democrático surge el Ministerio Público en 1975, bajo el ala del
Poder Judicial, siguiéndose en esto las ideas del jurista argentino Vélez Mariconde,
para quien la función judicial comprendía no sólo la jurisdiccional sino
también la de
Durante la primera década de existencia, sin lugar a dudas, a ese Ministerio Público, se le impregnó de un espíritu distinto al de otros Ministerios Públicos contemporáneos. Digo se le impregnó porque realmente era el espíritu de sus fiscales. Un grupo de jóvenes llenos de ímpetu y fogosidad mas sobre todo con una clarísima visión de un órgano acusador, objetivo, imparcial pero inclaudicable en el ejercicio de la acción penal frente a la delincuencia no convencional y la corrupción política y pública.
Sobresalen
en esa época, sin demérito de los otros que también dieron innumerables luchas,
los jóvenes fiscales
Si a
alguien se le debe el mérito de que la obligación de fundamentar las
resoluciones judiciales, como medio para verificar la corrección y legitimidad
del razonamiento judicial se convirtiera en una realidad en este país, fue a
Don Fernando Cruz, quien por supuesto, con el carácter que lleva puesto, luego
de la sanción recibida, nos dio orden a todos los fiscales de que reclamáramos,
en todas las resoluciones, el vicio de falta de fundamentación. Pero no se
quedó allí. Abrió la fiscalía anticorrupción dentro de
Otros
jóvenes fiscales que sobresalen en la época son Eduardo Araya y José María
Tijerino, quienes posteriormente asumieron
Es importante mencionar que Don José María Tijerino dedicó gran parte de su periodo como Fiscal General a luchar por la independencia del Ministerio Público, una idea que todavía reaparece de vez en cuando.
Finalmente dos jóvenes fiscales que sobresalen también en esta breve historia del Ministerio Público son Carlos Arias Núñez, a quien le correspondió asumir el duro tránsito del antiguo Ministerio Público al actual y Francisco D´Allanese, que también se desempeño como juez y a quien le ha tocado la dura tarea de enfrentar la criminalidad organizada y el abordaje de nuevas modalidades de corrupción política.
Junto
a todos ellos y con el mismo espíritu, me correspondió atender diferentes casos
que resultaron finalmente emblemáticos por diferentes motivos. Tales casos no
fueron sin embargo para mí los más importantes, lo fueron todos los que
atendí en mí vida profesional, pues todas las víctimas sin excepción
merecieron siempre mí respeto y dedicación. Además de los casos mencionados me
correspondió hacer el diseño de la actual estructura Ministerio Público, divido
en Fiscalías Especializadas, incluyendo la de Trámite Rápido, por Encargo
de
Sin duda alguna, el actual Ministerio Público enfrenta grandes y mayores retos, por eso ese espíritu que lo impregnó inicialmente debe fortalecerse crecer y hacerse grande con él.
Creo firmemente que nuestro Ministerio Público se encuentra entre los mejores en America Latina, continente en el que el Ministerio Público es la única alternativa frente a la bota militar. Allí donde fracasa el Ministerio Público finalmente termina el ejército en la calle. Por eso se requiere de un fortalecimiento institucional en toda la región pues, frente a las demandas de resolución de los diversos tipos de conflictos sociales sean generados estos por la delincuencia común o por el Crimen Organizado y su efectiva y aceptable solución por los órganos jurisdiccionales, esta el fiscal. Si el fiscal fracasa, fracasa todo el sistema.
En nuestro país, las cándidas expresiones de que con leyes más represivas se resuelven los problemas de la criminalidad, deben dar paso a un análisis sereno de adaptación de las herramientas de investigación a las nuevas formas de comisión de los delitos y de actuación de las organizaciones y redes criminales. No es lo mismo investigar un delito, que investigar un grupo o red criminal. Por supuesto, estas adaptaciones no deben implicar nunca un debilitamiento de las garantías constitucionales y procesales, ni una renuncia al principio del bien jurídico tutelado, pero tampoco, en su interpretación debe fantasearse a partir de realidades que no son las del costarricense, restringiendo los razonables y racionales modos de garantizar una investigación penal objetiva.
Finalmente, quiero agradecer a mí familia, a mis suegros y a mí esposa, que pasan por momentos difíciles, y, porque seguro estoy de que no afecto su autoestima por señalarlo de último, a Dios, que me esforzó para no temer ni desmayar.
Señor
Fiscal General de