Costa Rica, Miércoles 17 de septiembre de 2008

/SUCESOS

Purgará 35 años de cárcel

Sala III ratifica condena de Burgos por matar a esposa

 Magistrados confirmaron además la pena impuesta a exfiscal Zulay Rojas

 Fiscal Dall’Anese dijo estar complacido por la decisión de los altos jueces

Otto Vargas M. | ovargas@nacion.com

La Sala III (Penal) confirmó ayer la sentencia de 35 años de prisión que el Tribunal de Juicio de San José impuso al exdefensor público Luis Fernando Burgos por asesinar a su esposa, Maureen Hidalgo Mora.

Esa misma instancia confirmó además la pena de dos años de cárcel dictada contra la exfiscal Zulay Rojas Sánchez –confidente de Burgos– por encubrir el crimen.

En lo que no estuvieron de acuerdo los magistrados fue en los razonamientos esbozados por el Tribunal para conceder a la exfuncionaria la ejecución condicional de la pena (libertad a cambio de buen comportamiento).

De ahí que devolvieron el expediente para que los jueces fundamenten si procede o no darle ese beneficio, informó anoche la oficina de Prensa del Poder Judicial.

El cadáver de Hidalgo apareció el 16 de julio del 2006 en un guindo de Las Vueltas de Macho Chingo, en Atenas, Alajuela.

Como parte de su coartada, Burgos denunció la desaparición de su esposa, con quien convivió un año.

Complacencia. El fiscal general de la República, Francisco Dall’Anese, se mostró complacido con la decisión de la Sala.

“La sentencia demuestra que la Policía Judicial y el Ministerio Público hicieron un buen trabajo en la recopilación de las pruebas (las cuales) permitieron demostrar la culpabilidad de Burgos.

“La Sala III aprobó el trabajo de las tres juezas (del Tribunal de Juicio de San José), quienes lograron relacionar todos los elementos aportados para reconstruir un hecho histórico”, opinó Dall’Anese.

La defensa de Burgos –a cargo de Jorge Rojas– pretendía desvirtuar el fallo condenatorio al alegar que hubo “razonamientos ilógicos y falta de fundamentación”.

Plan. Las autoridades judiciales acreditaron que Burgos mató a Maureen Hidalgo en el apartamento de la pareja en Zapote, San José, la mañana del 11 de julio del 2006.

Esa fue la culminación de un ciclo de violencia.

“(...) Mediante la utilización de un mecanismo de compresión del cuello, el endilgado Burgos Barboza procedió a segar la vida de Maureen Hidalgo, quedando el cuerpo en la casa de habitación”, determinó el Tribunal.

Burgos confesó a tres personas el crimen (entre estas a la exfiscal Rojas), a quienes pidió colaboración para deshacerse del cuerpo.

“La prueba señala una clara intención del imputado de desvincularse del homicidio, para lo cual se coloca entre los días 11 y 16 de julio (del 2006) en diferentes roles que van desde el marido preocupado por la desaparición de su esposa, investigador de secuestros, víctima de delincuentes robacarros (...) que a la postre resultan ser solo eso, papeles interpretados por él con el único propósito de no ser señalado como el homicida de su propia esposa”, dice la sentencia. Colaboró Rónald Moya.