Costa Rica, Miércoles 11 de junio de 2008
Quedó libre sin medidas cautelares
Sala IV condena a Seguridad por esposar 8 horas a detenido
Se
dio ‘grosera violación’ contra el afectado, según los magistrados
Víctima
anuncia que demandará al Estado por daños y perjuicios
Nicolás Aguilar R. | naguilar@nacion.com
La Sala Constitucional condenó al Ministerio de Seguridad porque oficiales de la Fuerza Pública mantuvieron esposado, con las manos hacia atrás, durante más de ocho horas a un detenido.
La víctima no contaba con antecedentes penales.
Se trata de Rónald Castro Porras quien, tras el fallo de los magistrados, anunció que demandará al Estado por daños “físicos y psicológicos sufridos”.
De acuerdo con la resolución de la Sala Constitucional, el trato que recibió de parte de las autoridades es “a todas luces una situación ilegítima y constituye una grosera violación de la integridad personal del tutelado...”.
Castro, vecino de San José, es ingeniero de sistemas y, según dijo, “me trataron como si me hubiera robado un banco”.
Arma sin registrar. Castro fue detenido la noche del 16 de mayo anterior frente a una venta de hamburguesas en San Francisco de Dos Ríos, cuando estaba en compañía de su novia y varios amigos. “Me agarraron por detrás y me metieron el codo en la espalda”.
“Nunca me dijeron mis derechos y registraron mi vehículo sin mi consentimiento”, añadió.
La Policía halló un arma de fuego dentro del auto, la cual no estaba registrada legalmente.
“La compré días antes porque me intentaron robar el carro en dos ocasiones. La iba a inscribir, pero no lo había hecho”, añadió.
A Castro lo esposaron con las manos hacia atrás y lo introdujeron en un carro policial conocido como “perrera”. “Allí empezó mi pesadilla y el abuso...”, afirmó.
Esposado. Castro dijo que, aunque pidió a los policías que lo soltaran porque las esposas lo maltrataban, no le hicieron caso.
“El carro policial tiene muy mala ventilación. Me metieron con otros dos detenidos y apenas se podía respirar. De camino pararon para comer y nos dejaron como dos horas en media calle”, agregó.
Avanzada la noche del 16 de mayo fue remitido a la Fiscalía de Goicoechea donde, por razones que desconoce, no fue indagado inmediatamente como esperaba.
“Dijeron que esperara y me dejaron las esposas, siempre con las manos hacia atrás. Allí amanecimos. No sentía mis manos y me dolían las muñecas”, expresó.
Los oficiales de la Fuerza Pública, cuyas identidades el ofendido no conoce, lo pasaron a una celda de los Tribunales de Goicoechea hasta las 11 a. m. del 17 de mayo.
“Dos semanas después todavía me duelen las muñecas y tengo uno de los dedos dormidos. Esto fue un gran abuso policial”, se quejó. Castro fue indagado y liberado, sin medidas cautelares, a las 2:30 p. m. de ese día.
Aunque reconoce que el arma de fuego que portaba “no estaba en regla”, decidió acudir a la Sala Constitucional para sentar las responsabilidades del caso.
Al respecto, el subdirector de la Fuerza Pública, Rándall Picado, alegó que al esposar a un detenido, con las manos hacia atrás o hacia adelante, se toma en cuenta “su peligrosidad, su nivel de resistencia, su perfil”.
“En la Fiscalía muchas veces solicitan que se mantenga al detenido esposado por razones de seguridad”, argumentó.

“Aún me duelen las muñecas y tengo un dedo dormido, fue un abuso”, aseguró Rónald Castro. Jorge Castillo