FISCALÍA ADJUNTA CONTRA

EL CRIMEN ORGANIZADO

 

 

 

 

Lic. Osvaldo Henderson

Fiscal Coordinador

23 de mayo, 2008

 

 

En este día, se me otorga el privilegio de dirigirme a ustedes con ocasión de dos eventos que considero de suma importancia:

  1. Rendir un homenaje al señor Giovanni Falcone, 16 años después de su trágica muerte.
  2. Anunciar el inicio de operaciones de la Fiscalía Adjunta Contra el Crimen Organizado.

Con relación al señor Falcone, nacido el 20 de mayo de 1930, graduado de la Universidad de Palermo, creo que todos conocemos que su forma de trabajar nos demostró un cúmulo de valores en la persecución criminal: valentía, orden, igualdad de trato, etc.; pero también enseñó que cuando se enfrenta al crimen organizado, el esquema mental lo debemos redireccionar hacia la estructura, el patrimonio, hacia una visión orgánica de conexiones, sin la cual no se puede llegar a demostrar la participación de los criminales.

Recordamos su vida profesional, su aporte a la sociedad italiana y al mundo en general. Recordamos como un ejemplo de sus muchos logros en la función pública, el denominado “maxiproceso de Palermo” en 1987, donde logró junto a su equipo de trabajo la condena de más de 300 implicados en la mafia italiana. Pero fueron muchos sus aportes al sistema de justicia y desde mi humilde opinión, uno de los más importantes fue convencer de que la criminalidad cambia y sin duda alguna se organiza más rápidamente que los entes del Estado encargados de su persecución. De tal forma que tanto investigarlo, como juzgarlo, requiere de una consciencia de la realidad que se vive, pues de lo contrario, estaremos en deuda constante con la sociedad que nos delegó esa función.

Pese a un atentado en su contra en 1987 cuando se encontraba de vacaciones en una playa siciliana, continuó su trabajo con hidalguía, siendo ejemplo de quienes caminaban con él ese sendero de la lucha por una sociedad mejor, esa ruta a convencer que en la vida hay cosas más importantes que el dinero y el poder que mueve a estas estructuras criminales.  

Lamentablemente su carrera y su vida encuentran fin a sus 53 años de edad, un 23 de mayo de 1992, cuando en un acto cobarde (típico de estas estructuras criminales), con una tonelada de explosivos activados por control remoto, volaron el vehículo en que viajaba junto a su esposa y tres oficiales de seguridad.

Conmemoramos su vida,  lamentamos su muerte. Una persona identificada con la causa de la institución a la cual representó, con la labor que en un rol de la sociedad se le asignó, el señor Falcone nos enseñó el verdadero significado de ser un “servidor público”.

Ese ejemplo no serviría de mucho, si ahora, nosotros no rendimos un tributo aplicando su doctrina en nuestras funciones como fiscales.

La realidad social nos impone el qué se debe perseguir. La conocida globalización en materia comercial es un ejemplo de cómo algunas conductas se nos imponen, nosotros no las escogemos.  De igual forma la criminalidad organizada, las redes criminales, su carácter transnacional y globalización, nos imponen en la actualidad la necesidad de enfrentarlas. Ese diagnóstico diario es una tarea para quienes trabajamos en el sistema penal.  No fue con Falcone que nació el fenómeno de la mafia, fue él (entre otros) quien diagnosticó la problemática y respondió reestructurando su persecución.

Quizá todos quisiéramos que los niños y niñas costarricenses pudieran viajar hoy día a sus escuelas tan tranquilos y tranquilas como lo hicimos nosotros o nuestros padres en la infancia, pero la realidad ya no es la misma.  Así tampoco la reacción en la persecución penal puede ser la misma de antaño.

Hace casi cuatro años, se diagnosticó la operación de organizaciones criminales en Costa Rica que avanzaron de su actuar común en el tráfico de personas, la narcoactividad y el trasiego de armas, a contratar grupos de sicarios para ajustes de cuentas entre antisociales y por desgracia para asesinar personas ajenas a la actividad ilícita o bien a testigos de algunas causa. Asimismo otros se dedicaban a secuestros extorsivos obedeciendo órdenes de formaciones delincuenciales económicas, más allá de lo que conocíamos o estimábamos común. Entonces, mientras la delincuencia mutaba, nosotros continuábamos con las mismas divisiones por competencias o distribución de trabajo por tipo de delitos. Una respuesta del Ministerio Público hace surgir en agosto de 2004 la Unidad de Apoyo a la Fiscalía General, con la que se buscó un abordaje diferente a ese tipo de casos, dada la afectación social que con los mismos se produjo, obteniendo la resolución de varios casos cuya complejidad escapaba de la posibilidad de atención ordinaria, con los problemas de cargas de trabajo con que cuentan.

Esa buena experiencia lleva ahora a la Fiscalía General a tomar la decisión de profundizar esas investigaciones, ya no solo el secuestro o el homicidio por sicariato, sino ampliar a la actividad que está detrás de quien contrata, buscar el por qué y sus repercusiones jurídico penales, la estructura organizativa de los contratados y los contratantes, sus movimientos económicos, su influencia en el sistema y cualquier otra ramificación, para lo cual dispone la creación de la Fiscalía Adjunta Contra El Crimen Organizado, la cual deberá diseñar la doctrina de investigación ante ésta forma de delinquir, según los delitos que se establecen en la CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA DELINCUENCIA ORGANIZADA TRANSNACIONAL que será la competencia de la oficina, sin invadir las competencias que ya se abarcan por otras fiscalías especializadas.

Es importante saber que ahora tenemos una consciencia institucional sobre la importancia de esta respuesta, más que un, una, unas o unos fiscales, se trata de una tarea del Ministerio Público que profundizará en los casos con cualquiera de sus representantes. Sabemos que apenas comienza y esperamos que ésta sea la base de lo que con posterioridad se expanda y especialice. Estamos claros que nuestra iniciativa no es suficiente para apalear con el problema, se ocupa sowfware especial, legislación actualizada que responda a la verdad histórica, una Sección de la Policía Judicial que en conjunto trabaje en las investigaciones, exorcizar mitos como el término de “inteligencia policial”, crear una consciencia más allá de la Fiscalía que trascienda a todos los operadores del sistema, crear enlaces internacionales para facilitar el rastreo de fondos y personas, contar con centro de intervenciones telefónicas, además de otras cosas más; pero orgullosos de este inicio, el Ministerio Público enterado de la afectación a la sociedad costarricense propone una respuesta y créanlo señoras y señores, se hará con seriedad, profesionalismo y sobre todo, respeto absoluto a los derechos de los ciudadanos.