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Editorial: Estrategia contra la corrupción
Entre las 47
acciones distribuidas en los cinco ejes temáticos de la estrategia presentada
el viernes por la Procuraduría de la Ética Pública, destacan la regulación del
cabildeo y las llamadas ‘puertas giratorias’
agosto 09, 2021 at 20:34 CST
(Shutterstock)
La Estrategia
Nacional de Integridad y Prevención de la Corrupción, presentada el viernes por
la Procuraduría de la Ética Pública, la Asociación Costa Rica Íntegra y otras
17 instituciones públicas y privadas, parece elaborada para el momento, pero
comenzó a gestarse hace año y medio.
Es una verdad de
Perogrullo, pero la estrategia urgía tanto entonces como ahora que los medios
de comunicación están atiborrados de noticias sobre el caso Cochinilla, las
visitas de personajes vinculados con el narcotráfico a la Asamblea Legislativa y
la posible influencia del crimen organizado en las municipalidades.
[ Editorial:
Puertas giratorias en el ICE ]
El documento
clama por la adopción de un marco general para la identificación de riesgos de
corrupción en los procesos de contratación administrativa y una gestión de
compras públicas menos vulnerable al soborno. Un paso de gran valor en esa
materia es la universalización del sistema integrado de compras públicas y ya
no hay excusa para la resistencia de las instituciones ausentes, especialmente
en vista de acontecimientos recientes en la más grande de ellas, la Caja Costarricense de Seguro Social.
Entre las 47
acciones distribuidas en los cinco ejes temáticos de la estrategia, destacan la
regulación del cabildeo y
las llamadas «puertas giratorias», consistentes en el paso de cargos públicos a
otros de la empresa privada, relacionados con las funciones desempeñadas en el
Estado. Es un tema sobre el cual La Nación viene insistiendo
tanto como con la universalización del sistema de compras públicas.
En las
instituciones del Estado, particularmente cuando se trata de actividades objeto
de regulación prudencial, como la banca y los seguros, es necesario evitar los
conflictos de intereses, pero en nuestro país no hay mayor obstáculo y a veces
no hace falta una puerta giratoria porque el conflicto está planteado por
diseño, como sucede con la regulación del transporte público.
[ Editorial:
Conflictos de intereses y la puerta giratoria ]
El conflicto de
intereses reside en la posibilidad de que el funcionario explote, para su
beneficio o el de su nuevo empleador, información privilegiada a la cual tuvo
acceso en el empleo público o cuente con amistades en ese sector, capaces de
conceder un trato especial a sus ofertas de bienes o servicios.
Pero la metáfora
de la puerta giratoria existe para señalar el peligro del tránsito en los dos
sentidos, porque el fenómeno del funcionario reclutado en la empresa privada
para regular la actividad de donde viene también plantea dificultades y es muy
común. En muchos casos, el giro de la puerta se completa y la persona vuelve a
la empresa privada.
Primas hermanas
de la puerta giratoria son las actividades de cabildeo, también poco reguladas,
como señala el documento. Un ejemplo reciente son las visitas a la Asamblea
Legislativa de personas vinculadas por la policía con el narcotráfico y la
extensión de esas gestiones a municipalidades, bancos y otras instituciones,
con mayor o menor suerte para sus promotores, pero siempre inapropiadas.
[ Editorial:
Control de donaciones en efectivo ]
En muchos países,
la ley establece un «período de enfriamiento» para distanciar el ejercicio de
las funciones públicas y privadas. Por ejemplo, se le exige al funcionario
abstenerse de tratos con su antiguo empleador durante un lapso prudencial o se
le prohíbe del todo trabajar en ese campo.
Los elementos señalados
—transparencia en la contratación administrativa, regulación del cabildeo y
también de las puertas giratorias— son apenas tres de las áreas de acción
sugeridas como parte de la estrategia. No son nuevas, pero aparecen integradas
a un documento apto para señalar el camino de la reforma, más allá de los
clamores aislados.