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Costa
Rica invierte en justicia más que El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá
juntos
Baja inversión en
resto de Centroamérica dificulta acceso a la justicia pronta y cumplida, y pone
en entredicho la separación de poderes, advierte Informe del Estado de la
Región
Por Juan Diego Córdoba
Gonzálezagosto 08, 2021 at 16:16 CST
Tribunales
de Justicia de San José, fachada Costa
Rica es el país centroamericano con mayor inversión por habitante para la
administración de la justicia. En 2018 destinó un promedio de $154 por persona
a su sistema judicial. En la imagen los Tribunales de Justicia del Primer Circuito
Judicial de San José. Foto: Rafael Pacheco. (Rafael Pacheco Granados)
Guatemala, Honduras, El
Salvador y Panamá destinan menos de una cuarta parte de los recursos que Costa
Rica asigna, por habitante, para la administración de la justicia.
De acuerdo con el último
Informe del Estado de la Región, nuestro país invirtió, en promedio, $154 por
persona, al año, para ese fin. Al tipo de cambio actual, ese monto ascendería a
unos ¢95.000.
En cambio, en el resto de las
naciones del área —donde tienen mayores índices de violencia—, la inversión
judicial ni siquiera sobrepasó los $40 anuales por habitante, es decir, menos
de ¢25.000.
El Salvador destinó $38 por
persona y este es el segundo país centroamericano con más recursos asignados a
la justicia; su presupuesto equivale apenas a un 24,7% del destinado por Costa
Rica.
Panamá reservó $34 por
habitantes, Guatemala $16 y Honduras $10, mientras que de Nicaragua no se
conocen datos desde el año 2011.
“La promesa de una justicia
pronta, cumplida e igual para todas las personas sigue siendo una aspiración
que está lejos de la realidad”
— Informe del Estado de la Región 2021
Según el estudio, esa baja
inversión judicial coloca a esos países en peligro de conflictividad social.
Además, deja a sus sistemas judiciales altamente vulnerables frente a la
división de poderes, en algunos casos.
“Los niveles continúan siendo
bajos —menores a $40 per cápita anuales—, situación que crea importantes
fragilidades en los sistemas de administración judicial.
“Los casos extremos son
Guatemala y Honduras, con niveles inferiores a $20 per cápita anuales. Costa
Rica es la excepción en la región, pues el gasto por habitante en el sistema
judicial fue marcadamente creciente durante el periodo 2010-2019.
“Los niveles de los demás
países son una cuarta parte o menos de lo que Costa Rica dedica en esta
materia.
“El aumento en los presupuestos
ha sido modesto en la mayor parte de los países y no ha corregido las
persistentes debilidades de los sistemas judiciales de la región, por lo que la
promesa de una justicia pronta, cumplida e igual para todas las personas sigue
siendo una aspiración que está lejos de la realidad”, advierte el informe.
Mejor
acceso a la justicia
El documento también señala que
la inversión incide en la capacidad que tienen los estados para ofrecer acceso
a los servicios de justicia, así como en la facultad de resolver oportunamente
los casos.
Destaca que Costa Rica, una
nación de apenas cinco millones de habitantes —la más pequeña del área en
población detrás de Panamá, con 4,2 millones de personas—, tiene el segundo
sistema judicial con más casos ingresados en 2018, con más de 713.000 procesos.
Solo se han interpuesto más
casos en Guatemala (876.000 procesos), país que tiene 3,3 veces la población
nacional.
En ese mismo año, el Poder
Judicial de Costa Rica logró resolver poco más de 530.000 casos, frente a los
menos de 41.000 que concluyó el sistema judicial guatemalteco.
[ Deudores
afrontan en juzgados 730.000 embargos de salarios, cuentas y bienes ]
Un problema que enfrenta
nuestro país, desde el 2016, es que están ingresando casos a un ritmo más
acelerado del que se están resolvieron los conflictos.
“En ambos países, la brecha
entre casos ingresados y casos terminados ha crecido a lo largo de la década
anterior, pero en el caso de Guatemala es extraordinariamente marcada”, indica
el informe.
Panamá resolvió 238.000 casos;
Honduras y Nicaragua cerca de 100.000 procesos judiciales, mientras que El
Salvador apenas concluyó 39.000 expedientes. En esas naciones, se interpusieron
cerca de 100.000 casos en el año.
“Mientras que en Costa Rica se
resuelve más de la mitad de los casos, en Guatemala sucede que, de cada nueve
casos, se concluye menos de uno. Si bien en Honduras, Nicaragua y Panamá esta
brecha (entre casos presentados y resueltos) es mucho menor, también ingresan
muchos menos casos al sistema y en los últimos años esta cifra ha disminuido
paulatinamente”, agrega el estudio.
Más
recursos para armamento que para justicia
El estudio regional destaca que
en los países del triángulo norte centroamericano, conformado por Guatemala,
Honduras y El Salvador, los gobiernos destinan más recursos al gasto militar
que a la inversión judicial.
Por ejemplo, El Salvador asignó
$38 por persona en inversión judicial, mientras que el gasto militar por
habitante ascendió a $48.
“El gasto militar en El
Salvador y Guatemala superó los $40 por habitante al año, en contraste con el
gasto judicial. Solo Costa Rica supera ese umbral de $40″, afirma el director
del Estado de la Región, Alberto Mora.
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En esta comparativa debe
contemplarse que los datos relacionados con la inversión judicial corresponden
al año 2018, mientras que el gasto militar es de 2019. En el caso de Honduras,
el dato de inversión judicial es el referente al 2017.
En criterio del investigador,
otro problema que enfrentan los sistemas judiciales de esos países es la
pérdida de independencia de los poderes.
“Los sistemas de administración
de justicia continúan siendo el eslabón más débil del proceso de construcción
de institucionalidad democrática inaugurado con el cese de las guerras y los
conflictos armados en la región.
“Su capacidad se ve limitada
tanto por su bajo financiamiento como por la pérdida de independencia durante
los últimos años”, afirma Mora.
[ Informe
Estado de la Región: El autoritarismo amenaza a Centroamérica ]
En esa línea destaca el
informe, tanto Honduras como Guatemala cerraron las misiones internacionales de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establecidas en esos países para
apoyar o desarrollar funciones que debían cumplir los respectivos ministerios
públicos.
Dichos entes investigaron
supuestos actos de corrupción que involucraban, en algunos casos, a
trabajadores o exfuncionarios de gobierno.
“En varios países de la región
se pudo constatar que los partidos políticos buscan asegurar que las personas
electas sean afines a sus posiciones partidistas. Esta intromisión limita la
independencia y pone en riesgo la necesaria separación de poderes a lo interno
de los Estados, sin la cual no es posible afirmar que existe un sistema de
pesos y contrapesos con capacidad de frenar los abusos de poder”, advierte el
estudio.