
Magistrado
aboga por ‘alfabetización preventiva’ para evitar participación de menores en
delitos
Álvaro Burgos, alto
juez de Sala de Casación Penal coordinador de la Comisión Penal Juvenil,
considera vital que jóvenes sepan que no están al margen de la ley
Katherine Chaves R.. Hace 2 días
El hecho de que la mayoría de menores presos descuentan penas o son
investigados por homicidios es de enorme preocupación para las autoridades,
pues se trata de muchachos que, incluso antes de su adolescencia, se ven
envueltos en asuntos delincuenciales.
Sin embargo, si algo está claro es que no existe una receta mágica para
detener este fenómeno, reconoció Álvaro Burgos, magistrado de la Sala de
Casación Penal y coordinador de la Comisión Penal Juvenil.
Burgos admite que no es un problema nuevo; viene desde hace mucho
“generando un desarrollo no solo en lo cuantitativo, sino en lo cualitativo”.
Es decir, explicó, los menores, cada vez, participan en más hechos delictivos,
y cometen muchos tipos de ilícitos.
El magistrado Álvaro Burgos considera
que si se dedican esfuerzos para que los muchachos conozcan la ley, podrían
convencerlos de no delinquir. Foto: Cortesía de Álvaro Burgos
Para él, más que preocuparse, hay que ocuparse, y por eso, desde hace
treinta años impulsa lo que él llama “alfabetización preventiva”. Consiste en
hacer entender a los menores de 18 años, de que si cometen una falta se verán
expuestos a fuertes sanciones, entre las cuales está la privación de su
libertad.
Sin embargo, ahora el proyecto está enfocado en involucrar al Ministerio
de Educación Pública (MEP), al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y a la
propia Comisión del Poder Judicial que él representa, para que estas
capacitaciones a jóvenes sean parte del calendario escolar.
“Queremos impulsar un proyecto que se me ocurrió hace mucho tiempo, pero
que ahora sea más estructurado. Es una cuestión de ir a escuelas y colegios, a
tratar de estimularlos (a los menores) y capacitarlos para que sepan sobre sus
derechos, claro, pero también sobre sus obligaciones.
“Es decir, que sepan que a partir de los 12 años pueden ser sujetos de
sanciones muy severas porque estamos en uno de los países que tienen las
legislaciones más duras. Se aplicaría, entonces, eso de que en guerra avisada
no muere soldado”, apuntó.
Al mismo tiempo, insistió en la necesidad de ofrecerles alternativas
reales para no caer en la delincuencia, tales como acceso a la educación y
sitios para practicar deporte o disfrutar de la cultura.
De esta manera, aseveró, las autoridades se encargarían de llegar
primero a la mente de todos esos muchachos y, con ello, impedir que los grupos
criminales los “endulcen”.