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Opinion

A favor de la nueva fiscal’a contra la violencia infantil

Pablo Chaverri, acadŽmico

El Poder Judicial acaba de anunciar la creaci—n de una nueva fiscal’a especializada en violencia infantil. Esta se podr’a catalogar como una buena y una mala noticia al mismo tiempo. Mala porque est‡ vinculada a la persistente alta cantidad de casos de violencia contra ni–as, ni–os y adolescentes, y buena porque implica que se podr‡ dar una atenci—n m‡s especializada a la persecuci—n de esta clase de delitos contra las personas menores de edad.

Como lo han revelado diversos estudios a nivel nacional, el uso de la violencia en la crianza sigue siendo un comportamiento aceptable para la mayor’a de la poblaci—n. Sin embargo, segœn lo ha demostrado abundante evidencia cient’fica, el uso de la violencia contra infantes genera da–o a largo plazo e impide un adecuado desarrollo f’sico, psicol—gico y social del ni–o, ya que produce niveles t—xicos de estrŽs, debilita el sistema inmunitario, da–a la conectividad cerebral, perjudica la salud mental, deteriora la autoestima, distorsiona las relaciones con otros, aumenta los niveles de ansiedad y agresividad, y afecta el intelecto, comprometiendo as’ las posibilidades de que quien la recibe se convierta en un ciudadano sano, productivo y positivo para su sociedad.

Parad—jicamente, es comœn ver a personas que recibieron violencia f’sica y psicol—gica durante su infancia tratar de justificar esta pr‡ctica diciendo cosas como: Òa m’ me pegaron y no soy una mala personaÓ, Ògracias al castigo f’sico aprend’ a distinguir lo malo de lo buenoÓ, Òsi no fuera por los golpes que me dieron, seguro estar’a en la c‡rcelÓ. ÀEst‡n esta clase de expresiones respaldadas por la evidencia cient’fica?

Varias investigaciones recientes muestran que afirmaciones como las anteriores, por comunes y extendidas que sean, no son correctas. Contrario a lo que muchos creen y repiten pœblicamente, el castigo f’sico no resuelve el mal comportamiento en ni–os, sino que tiende a empeorarlo a travŽs del tiempo. La violencia repetida no ayuda a distinguir lo malo de lo bueno, sino que termina haciendo que la agresi—n y el maltrato se vean como algo normal. La experiencia frecuente de violencia intrafamiliar es un factor de riesgo para la realizaci—n de acciones delictivas. Las personas expuestas a violencia frecuente desde su infancia tienen m‡s posibilidades de convertirse en personas violentas.

Por otra parte, otras investigaciones recientes muestran que quienes creen en el castigo f’sico lo suelen utilizar mucho m‡s de lo que reportan. Utilizando grabadoras portables en un grupo de padres y madres creyentes del castigo f’sico, una investigaci—n revel— que, contrario a lo que estos dec’an, no lo utilizaban de manera infrecuente, sino varias veces al d’a, acompa–‡ndolo de gritos y aplic‡ndolo ante toda clase de transgresiones menores.

Cuando se conversa con padres y madres sobre sus propias experiencias de violencia en su Žpoca infantil, es comœn escuchar que recuerden con dolor y l‡grimas cuando recibieron golpizas, muchas veces por peque–eces de la menor relevancia, tales como quebrar un vaso accidentalmente, ensuciar una pared sin quererlo o mover una maceta de lugar sin permiso.

Entonces, para que esta nueva fiscal’a pueda funcionar eficientemente, es clave que cuente con el apoyo de programas robustos de educaci—n y terapia familiar basadas en evidencia cient’fica, a los cuales pueda referir a las personas agresoras, porque hay noticias esperanzadoras, los programas de educaci—n en crianza positiva s’ funcionan, ya que las investigaciones reflejan que logran bajar la tendencia al uso de la violencia y mejoran las habilidades de padres y madres para manejar mejor el mal comportamiento de sus hijos, reportando tambiŽn m‡s disfrute y satisfacci—n con su rol.

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Viernes 01 Mayo, 2020

 

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