LA PENA DE MUERTE
Cápsula de hoy
Presentada en tres
partes
días 18, 19 y 20 de enero, 2005
I PARTE
Hay estudios que indican
que la sociedad latinoamericana es cada vez más violenta.
A tal punto ha llegado la
criminalidad en nuestras ciudades, que la inseguridad ciudadana se ha
convertido en una de las preocupaciones más grandes de nuestra población.
Ante los crímenes cada vez
más sangrientos, un sector de la población está considerando alternativas más
drásticas, que disuadan a los criminales de cometer delitos violentos contra
las personas.
Un ejemplo de esta angustia
ciudadana es el creciente grupo de personas que se pronuncia a favor de la
instauración de la pena de muerte en Costa Rica.
En la actualidad en el
continente americano se aplica la pena capital para crímenes comunes en los
siguientes Estados:
Estados Unidos, Guatemala,
Cuba, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Trinidad y Tobago, Belice, Chile,
Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas.
Y en más de noventa países
en todo el mundo, se sigue aplicando la pena de muerte.
A principios de este año,
en Honduras hubo un movimiento para reincorporar la pena capital, pretendiendo
con eso reducir los altos índices de criminalidad de ese país.
Honduras vive un estado de
terror por las guerras internas de varias pandillas conocidas como maras, las cuales se han dado a conocer desde
Estados Unidos al sur por su tendencia a cometer delitos violentos.
Si bien la intención de
aplicar la pena de muerte en Honduras ha sido descartada, la idea ha servido
para la discusión de este polémico tema.
En Estados Unidos, cada vez
que un jurado sentencia a un criminal con la pena capital, se realizan marchas
y manifestaciones para abolir este castigo.
Aun así, en Estados Unidos
se han ejecutado casi a mil convictos desde que se reestableció la pena de
muerte hace veintinueve años.
En Costa Rica se abolió
esta pena en mil ochocientos setenta y siete, durante la presidencia de Tomas
Guardia, y fuimos el tercer país en el mundo en hacerlo.
Solo se nos adelantaron la
República de San Marino en Europa, y Venezuela.
Es en ese momento que se
declara que la vida de los habitantes de Costa Rica es inviolable.
Y en el Panorama de mañana,
expertos comentan sobre la pena de muerte.
II
PARTE
Históricamente la humanidad
había considerado justo que, ante los delitos más graves, se privara de la vida
al culpable.
Sin embargo, la tendencia
mundial en los últimos años ha sido de eliminar este castigo de la
jurisprudencia.
Aun así, hay quienes
defienden esta pena como último castigo para los peores delincuentes contra la
sociedad.
Wilberth Arroyo, catedrático de la Escuela
de derecho de la UCR indica:
“Los que están a
favor de que se mantenga la pena de muerte y por las razones de sacar de la
sociedad a un individuo como se saca una fruta prohibida de un canasto donde
las demás están sanas, solo así, sacando esa fruta prohibida las demás frutas
no se pudren, ese es el razonamiento”.
Por otro lado, la Comisión
de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas ha declarado que la
pena de muerte es una violación irreversible al principal derecho de todo
individuo; la vida.
Amnistía Internacional
declara que:
"Es un castigo
brutal e innecesario que supone la violación de dos derechos fundamentales: el
derecho a la vida y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas
crueles, inhumanas o degradantes”.
Uno de los problemas más
serios en este tema es el del ineficiente y saturado sistema carcelario
latinoamericano.
Las cárceles se han
convertido en escuelas de criminales y focos de vicios; la realidad está muy
lejos del ideal de que los centros penitenciarios fuesen centros para
reincorporar a los reos a la sociedad.
Esto, sumado a la
sobrepoblación de nuestras cárceles, hacen meditar a muchos sobre la
conveniencia de una herramienta que termine con la vida de un criminal.
Aun así, muchos de los
condenados a muerte en Estados Unidos pasan más de una década en la cárcel
entre apelaciones y protestas que buscan salvarle su vida.
A pesar de los gastos que
para un gobierno significa mantener la sobrepoblación actual, muchos lo
prefieren frente a la posibilidad de una ejecución.
Se apoyan también en que
las penas más drásticas, incluida la de muerte, no han logrado reducir los
índices de criminalidad de un país.
Con todo esto, en algunas
sociedades como la estadounidense, la mayoría considera valedera la opción de
acabar con la vida de un delincuente.
Y en el Panorama de mañana,
¿qué piensan los ticos sobre la pena de muerte?
III
PARTE
Históricamente, la pena de
muerte ha sido utilizada para castigar a lo que una sociedad considera los
peores crímenes.
Su justificación moral y filosófica
estaba expuesta en la máxima del judaísmo “ojo por ojo, diente por diente”.
En diferentes momentos
históricos y culturales se ha utilizado para castigar la traición a la patria,
el atentado a la vida de monarcas y emperadores, homicidios especialmente
brutales, crímenes sexuales, la rebelión, la herejía, brujería, infanticidios y
la falsificación de moneda.
Incluso en algunas
sociedades regidas por el Corán se sigue aplicando la pena de muerte como
castigo a las mujeres adulteras.
Wilberth Arroyo, Catedrático de la Escuela
de Derecho de la Universidad de Costa Rica explica.
“siempre a esa
cultura del castigo, del castigo ante la violación de una norma social que positivizaba como jurídica, ha sido violentada por alguien
entonces se dice esta persona debe ser sancionada”.
En la actualidad, ochenta y
tres países han abolido la pena de muerte para todos los crímenes.
Costa Rica fue el tercer
país en el mundo en quitarla de su código penal.
Según Amnistía
Internacional, en el dos mil tres se ejecutó a mil ciento cuarenta y seis
prisioneros, en veintiocho países.
En el mismo año, más de dos
mil personas fueron sentenciados a la pena de muerte en sesenta y tres
naciones.
La creciente impunidad de
los criminales ha golpeado la conciencia ciudadana, por lo que la opinión
pública parece pedir medidas represivas cada vez más drásticas, incluso la pena
de muerte.
Y eso fue lo que quisimos
averiguar en el sondeo de opinión que realiza el convenio Cid Gallup Canara:
“¿Está usted de acuerdo
o en desacuerdo con la pena de muerte?”
Un catorce por ciento de
las personas que contestaron dijeron estar muy de acuerdo con la pena de
muerte.
Un cuarenta y ocho por
ciento de los participantes de nuestro sondeo está algo de acuerdo con este
castigo.
Un veinticuatro por ciento
opino estar más bien en algo en desacuerdo con la pena de muerte.
Un diez por ciento declaró
que no sabía o no opinaba sobre esta medida.
Y un cinco manifestó que no
estaba ni de acuerdo ni en desacuerdo.
Puede parecer sorprendente
que la población de un país que no ha aplicado la pena de muerte en más de
ciento treinta años, muestre hoy más del setenta por ciento de aprobación de
esta medida.
Las explicaciones pueden
ser varias, y entre ellas puede estar la percepción popular de que los crímenes
violentos aumentan.
La presencia abierta del
crimen organizado en nuestro país .
Y existe el sentimiento
popular de que los peores criminales reciben penas que no guardan relación con
la gravedad de sus delitos.
Todo eso conforma un clima
en el cual el costarricense promedio se siente indefenso ante criminales cada
día más violentos, que actúan sin ningún miedo a la cárcel.