
27 de diciembre 2018
Denuncias por estafas informáticas
rompen récord en 2018
¿Cómo evitar ser víctima y qué hacer
si ya fue estafado?
OIJ recibió 25 denuncias al mes durante primeros diez meses de este año;
montos sustraídos a las víctimas van de los ¢250.000 a los ¢10 millones
El 2018 cerrará como el año en que
más costarricenses sufrieron estafas informáticas, al superar el récord de
denuncias que ostentaba el 2017.
Al cierre de octubre pasado, el
Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ya tenía 252 reportes, para un
promedio de 25 casos por mes.
Dicho acumulado de 10 meses
representa un crecimiento del 5% respecto a los casos presentados (240) durante
todo el año anterior.
Pero la cifra incluso puede ser
mayor, pues falta el dato de noviembre y diciembre.
La tendencia al alza se observa desde
el 2013 cuando comenzaron los registros, pero se ha intensificado en los
últimos tres años.
De 2013 a octubre de 2018, se
denunciaron un total de 780 casos de estafa informática en todo el país. Los
montos sustraídos van desde los ¢250.000 hasta los ¢10 millones, según detalló
Erick Lewis, jefe de la sección de Delitos Informáticos del Organismo de
Investigación Judicial (OIJ).
Mientras, Roberto Lemaître, asesor en
ciberseguridad del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones
(Micitt), explicó que el crecimiento de fraudes obedece, principalmente, a un
interés de los delincuentes por obtener dinero de manera rápida y el poco
cuidado con que los usuarios hacen uso de la tecnología.
“La mayoría de delitos están ligados
al tema de dinero en línea, ahí es el punto donde el cibercrimen busca
concentrar su actividad en el país y las estadísticas lo reflejan. La actividad
es constante y eso explica que las denuncias sigan creciendo”, aseveró
Lemaître.
El funcionario insistió en que los
costarricenses siguen cometiendo errores básicos de seguridad informática.
Citó, entre ellos: usar claves
débiles (sin mayúsculas y sin combinar números con letras), facilitar
información sensible (como usuarios o códigos de acceso) por el correo
electrónico o el teléfono, o bien, abrir enlaces de dudosa procedencia que se
comparten en páginas de redes sociales.