![]()
“Aplicación de
justicia nos obliga a ser más humanos”
Magistrada
Carmenmaría Escoto Fernández:
Carmenmaría Escoto, vicepresidente de la Corte
Suprema de Justicia, y Damaris Vargas, jueza del Tribunal Agrario del Segundo
Circuito Judicial de San José y magistrada suplente de la Sala Primera de la
Corte Suprema de Justicia, se reunieron con Iary Gómez, gerente general de
Grupo Extra, y Paola Hernández, directora de DIARIO EXTRA, para exponer el
trabajo del Poder Judicial tanto en materia de acceso a la justicia para
personas en condiciones de vulnerabilidad como en los cambios en la reforma
procesal agraria.
Escoto, de amplia trayectoria dentro del
sistema judicial, ahondó en la sensibilización del Poder Judicial desde un
tiempo para acá para ver “más allá de un expediente frío”, tener presente que
hay seres humanos y familias en contienda detrás de la aplicación de la
justicia.
Usted tiene a cargo varias
comisiones en el Poder Judicial. ¿Por qué son importantes estos órganos?
-Escoto: Estas comisiones son el medio ideal
para, en un Poder Judicial tan jerarquizado, formar archipiélagos en lugar de
islas, tender puentes con todo el personal, buscando a través de las comisiones
las necesidades e inquietudes, crecer en grupo y trabajar en equipo. Esta es
una visión del presidente del Poder Judicial, la cual avalo.
¿Está cambiando la forma de
administrar justicia?
-Escoto: Es tan importante tener una relación
constante con el personal porque es en el elemento humano donde podemos hacer
cambios y el cambio empieza por nosotros mismos. Si queremos administrar
justicia tenemos que cambiar estigmas, conceptos, paradigmas y ser más humanos.
Quiero aprovechar la oportunidad que me brinda El Periódico Más Leído en el
País para que se den a conocer todos los derechos que rigen a las personas que
de alguna manera se encuentran en una situación vulnerable, ya sea física,
psicosocial, socialmente e incluso por causas climáticas, donde de un día para
otro pueden enfrentar situaciones de pobreza.
¿Cómo se involucra la aplicación de
justicia en estos temas?
-Escoto: El Poder Judicial dice en todas estas
causas estar presente con una visión de justicia con rostro humano. Estas son
ideas no propias sino de Luis Paulino Mora cuando fue presidente de la Corte,
pero que han calado y han conllevado a temas como las denominadas “100 Reglas
de Brasilia” en las reuniones iberoamericanas de presidentes de poderes
judiciales, que hemos pedido se actualicen. Se están analizando y revisando en
este momento, a la luz de normativas paralelas como la Agenda 2030.
¿Qué propone la Agenda 2030?
-Escoto: Es una serie de objetivos que queremos
cumplir como Poder Judicial, que están contenidos en la última normativa de la
agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible. Son 17 objetivos y 169
metas que esbozan de manera transversal y multidimensional la aspiración de
avanzar en la reducción y mejoramiento de las condiciones de pobreza, las
limitaciones en el acceso a la educación, a la justicia y a la salud, las
discriminaciones de cualquier tipo, el deterioro ambiental y la supervivencia
de los seres humanos en el planeta. El Poder Judicial está comprometido en este
esfuerzo país y por eso hemos suscrito el Pacto por el Avance Nacional de estos
objetivos, en el marco de la Agenda 2030, siendo el primer país comprometido en
cumplir con este objetivo.
Cuando habla de esa visión de la
justicia con rostro humano uno creería que la administración de justicia es
accesible para todos, pero hay poblaciones vulneradas. ¿Cuál ha sido la
posición de la Corte y el trabajo que vienen haciendo?
-Escoto: El compromiso asumido por el Poder
Judicial a través de la Comisión de Acceso a la Justicia, creada en el 2005
para la defensa y promoción de los derechos de las poblaciones en condición de
vulnerabilidad, se sustenta en el convencimiento de que la justicia debe ser
accesible, porque como usted lo dice, no era accesible y no lo es en muchos
ámbitos. Esto implica eliminar barreras físicas, actitudinales, que es lo que
más duele, los comportamientos, barreras de información, comunicación, de trato
a la persona usuaria y de cualquier índole que se convierta en un obstáculo para
el ejercicio de los derechos de todas las personas usuarias.
¿Ha sido fácil?
-Escoto: Parece mentira, pero hay estigmas y
conductas que se acarrean por siglos y se discrimina a las personas. Hemos
notado a través de los años y los asuntos más duros que experimenta una
sociedad que no basta con tener acceso para ir a hacer valer los eventuales
derechos, porque en todo lado se cuecen habas. Por muchos años por medio de la
Comisión de Valores, que coordiné por años, pudimos observar que había que
inculcar en el servidor judicial que estamos prestando un servicio y que hay un
pueblo que apostó por nosotros y que todavía cree en el Poder Judicial y al que
debemos servir y no servirnos.
¿Hay discriminación?
-Escoto: Hay que dar a transmitir esa igualdad
real a la cual aspiramos, con absoluto respeto de la diversidad, porque el ser
humano vale como tal, independiente de su situación en todos los ámbitos, con
el agravante de que para las personas indígenas puede ser el triple. Ser mujer,
ser adulta mayor, ser de diversidad sexual distinta, ser pobre o tener alguna
discapacidad. Esto es un reto al que agradecemos darle publicidad para que las
personas exijan un tratamiento orientado al goce pleno de los derechos humanos
de los hombres y mujeres, porque en esto no hay barreras geográficas, en todos
lados vemos tratos discriminatorios.
¿Cuándo se inicia esta visión de
justicia con rostro humano?
-Escoto: En los años 2000, cuando Luis Paulino
inicia con esta justicia de rostro humano, parecía como un pensamiento constante
y latente en todos los ámbitos, fiscales, defensores, juzgadores como lo fui yo
en San Carlos, donde el contacto directo con las personas, con los testigos y
la situación hace humanizar y debe humanizar a los seres humanos. Usted tiene
que conocer, ver y hasta oler una realidad en la cual va a aplicar justicia
porque no es igual para todos.
Existe un proyecto de ley en la
Asamblea Legislativa para una reforma procesal agraria. Usted y doña Damaris
han venido impulsado estos cambios, ¿por qué son importantes y necesarios?
-Escoto: Nos tocó a tres mujeres juzgadoras ser
las corredactoras: Ruth Alpízar, Damaris Vargas y yo. También dos juristas,
quienes tienen la visión de las personas estudiosas de la materia, así como de
las personas litigantes. Esto hace ver que ha sido un proyecto estudiado y
meditado, y hace ver a todas las personas que tengan que ver con el agro y a
quienes tengan que acudir a estrados en sede agraria un compendio total. Por
eso se le llama código, para no tener que acudir a otras normas o interpretar.
¿Requerirá más inversión el Poder
Judicial para implementar esta reforma?
-Escoto: En realidad es un código que no genera
mucho gasto porque ya tiene una estructura que no se varía. A nivel nacional la
cobertura de todos los despachos donde se requiera, en cabezas de provincias y
donde haya más necesidad para que las personas acudan a los estrados. Además
otorga la asistencia técnica gratuita, donde se han capacitado por temas o
materias y situaciones vulnerables. Es fundamental que puedan participar como
defensores de los agricultores y de las personas indígenas.
¿Cuál es el escenario actual en la
administración de justicia para los temas agrarios y que requieran esa reforma?
-Vargas: Trabajamos con la Ley de Jurisdicción
Agraria, la cual establece un proceso bastante informal y eficiente, pero el
objetivo institucional es instalar la oralidad por audiencias en todos los
tipos de materia, no solo agraria, que es lo que pasó con laboral y civil.
Falta familia y agrario, donde la forma en que administremos justicia sea más
humana y accesible a los usuarios.
¿En qué beneficia un juicio oral?
-Vargas: Esto permite no emitir una sentencia
escrita sino que tengamos a la persona usuaria frente a nosotros y sepa qué
estamos resolviendo, quién es la persona juzgadora. Este y otros elementos de
eficiencia dentro del proceso es lo que pretendemos generar con el cambio,
eliminar ciertos tiempos que no generan valor agregado para que las respuestas
sean más rápidas.
¿Hay cambios en el lenguaje?
-Vargas: Ya el Poder Judicial ha sido
consciente, ha pedido eliminar el lenguaje técnico. Las sentencias se emiten no
para los abogados sino para la ciudadanía, para que se comprenda el mensaje y
no tenga su abogado que traducirlo, ya que eso es una indefensión.
¿En el caso del sector agrario
cuáles problemas se presentan con los procesos judiciales?
-Vargas: Si bien es una de las materias más
eficiencias, no podemos quedarnos en esa zona de confort, tenemos que mejorar.
Inclusive la defensa agraria tiene tribunales especializados, pero es un
servicio que debe mejorar. La ventaja de esta reforma es que no genera un
cambio en la estructura organizacional; es decir, no le genera un costo al
país. La ventaja con las sentencias agrarias es que se generan en el campo,
donde se da el conflicto, allá va el juzgador a buscar la justicia.
¿Qué conflictos resuelven los
tribunales agrarios?
-Vargas: Por ejemplo, una persona que tenga un
cultivo de hongos en un espacio pequeño en San José, eso es agrario; pero
también vemos asuntos de empresas grandes transnacionales que se dedican a la
producción agrícola. Vemos casos donde una persona tiene una propiedad y dice
que el vecino le corrió la cerca. Esa empresa que le compra la fruta al
agricultor y de pronto le cambia las condiciones, bajándole el precio por una
circunstancia del mercado europeo. En temas cobratorios, digamos en un
productor de Guápiles que pidió un préstamo para su producción, pero una llena
(cabeza de agua) se llevó la cosecha y el banco inicia un proceso cobratorio.
Esos asuntos se ven en los tribunales agrarios porque el plan de inversión está
vinculado con la actividad.
En el tema de empleabilidad para
las personas con discapacidad, ¿cuáles han sido los avances que ustedes empujan
desde la comisión del Poder Judicial?
-Vargas: Esto ha sido parte del eje Acceso a la Justicia del Plan Estratégico Institucional, que se ha trabajado con la Ley 8862, que exige una reserva del 5% a las instituciones públicas de las plazas para las personas en condición de discapacidad, que no se cumple a cabalidad. El Poder Judicial ha sido pionero luego de una lección aprendida, decidimos crear una bolsa de trabajo en lugar de reservar plazas, lo que nos ha permitido contar hoy con 26 plazas para esta población.