“Conmemoración 191° Aniversario del Poder Judicial de Costa Rica y entrega de premios del concurso buenas prácticas”
Mag. Carlos Chinchilla Sandí
Presidente, Corte Suprema de Justicia
2 de octubre de 2017.
Auditorio Miguel Blanco Quirós del Organismo de Investigación Judicial.
Mag. Carlos Chinchilla Sandí
Presidente, Corte Suprema de Justicia

Mis primeras palabras son para dar gracias a Dios y a Nuestra Madre Santísima, porque nos encontramos congregados en este recinto, y porque nos permite formar parte de la historia, tradición, luchas, penas pero también grandes logros del Poder Judicial, que ayer ha arribado a 191 años de dichosa existencia.

Decir 191 años equivale a decir que el Poder Judicial prácticamente nació con la Costa Rica independiente, nació con la independencia Patria. Y ello a su vez nos permite entender cómo nuestro país históricamente ha hecho propios los valores que inspiran la Democracia.

Desde la formación de la nación centroamericana hasta la consolidación del Estado independiente como le reconocemos actualmente, pasaron algunos años en los cuales la vida social como nación unitaria era incipiente y la institucionalidad más aún, sin la necesidad del establecimiento de un Tribunal Superior de Justicia. Sin embargo, nuestra nación y los preclaros de aquellos tiempos no tardaron en reconocer la imperiosa necesidad de establecer una Corte Suprema de Justicia, a partir de la cual se impusiera la coherencia del sistema de Tribunales encargados de desempeñar la función jurisdiccional.

191 años han transcurrido desde aquél primero de octubre de 1826, cuando fue instalada la primera Corte Superior de Justicia bajo la dirección del entonces primer presidente don José Simeón Guerrero de Arcos.

Hace unos días, en el acto oficial de celebración de la independencia, durante mi intervención decía que “… nuestro Poder Judicial ha acompañado (…) 191 [años de la vida de Costa Rica como nación independiente]. Y ello implica, mis queridas y queridos hermanos judiciales, que este Poder de la República ha acompañado la historia de la consolidación de nuestra democracia; lo cual parecería, y se dice fácil, si desconocemos el papel protagónico y valiente que esta institución ha desempeñado en la protección del régimen de garantías que, se ha madurado al compás de los vendavales que le han sacudido, y que han obligado muchas veces al Poder Judicial a tomar decisiones históricas.”

Y la importancia de esto radica en conocer que, una vez instalada la Corte en 1826 no todo fue un camino colmado de éxitos y consolidación de lo que ahora conocemos como uno de los Poderes Judiciales más sólidos y prestigiosos de América, y en algunos aspectos también a nivel mundial. Por el contrario, la historia del Poder Judicial ha estado marcada por diversos hitos que han amenazado su institucionalidad, tales como conflictos con otros Poderes de Estado, periodos de grandes agitaciones políticas durante el S.XIX y S.XX; incluso la disolución de la propia Corte Suprema en 1948 por parte del gobierno de facto; entre otras vicisitudes posteriores, externas e internas, que muchas veces han golpeado a nuestro Poder Judicial y le han obligado a tomar acciones importantes y trascendentales para mantenerse firme, de frente a sus objetivos legal y constitucionalmente establecidos.

Conmemorar en esta fecha 191 años de evolución en medio de los acontecimientos que actualmente enfrenta el Poder Judicial, nos obliga a dos cosas: primero, a tener presente que nuestra institución, por ser el pilar de nuestra democracia no está exenta de recibir golpes y amenazas a su solidez, que adversidades que ha enfrentado, las ha superado y le han hecho más fuerte por medio de asimilar las lecciones aprendidas y por el esfuerzo conjunto de sus valientes funcionarios y funcionarias. Pero también nos obliga en estos momentos a cerrar filas y mantenernos en unidad por el servicio público que brindamos, con la Fe puesta en Dios pero también con nuestro mejor esfuerzo para superar cuanto antes esta crisis institucional, y que frente a la ciudadanía a la cual nos debemos no decaiga su confianza en el sistema de administración de justicia.

Nuestro Poder Judicial se ha redefinido no una, sino varias veces en su historia, para hacer su función acorde con las cada vez más crecientes demandas de la población. Desde aquél Poder Judicial incipiente de hace casi 200 años, el Poder Judicial se ha consolidado, ha visto robustecida su institucionalidad y también sus marcos legal y Constitucional, por obra de grandes visionarios que reconocieron en este Poder de la República al eje en torno al cual gravitaría el sostenimiento, la garantía, la vigencia de los valores más importantes de nuestra sociedad y que inspiran a nuestra democracia.

Hoy tenemos un Poder Judicial de avanzada, que desde inicios de la década pasada volvió a redefinirse para estructurarse sobre la base del acercamiento a la ciudadanía por medio de la excelencia en el servicio, la transparencia, la gestión por proyectos y el uso de las tecnologías de la información. Y todo esto debe hacernos sentir muy orgullosos porque nuestro trabajo ha trascendido nuestras fronteras y hoy nos posiciona en los primeros lugares de dichos rubros a nivel latinoamericano.

Hoy tenemos un Poder Judicial de vanguardia, propositivo ante los estrados internacionales; que se hace sentir por la importancia y la calidad de las propuestas de sus funcionarios y funcionarias, quienes siempre desarrollan iniciativas que tienen como base a la ciudadanía, a las poblaciones más vulnerables, y a la excelencia en el servicio. Por ello, hoy más que nunca estamos llamados a redoblar nuestros esfuerzos por que cada uno y cada una de nosotros desde nuestro ámbito laboral mantengamos la excelencia que nos caracteriza y legitima nuestra labor frente a nuestros connacionales. Hoy más que nunca es imperioso que luchemos con nuestro propio trabajo para mantener la dignidad y la legitimación de nuestro Poder Judicial dentro de la sociedad costarricense.

Pero por otro lado, conmemorar estos 191 años de vida institucional, dichosamente también nos obliga a volver la vista, saludar y reconocer los esfuerzos de todas y todos esos funcionarios que día a día ponen en alto el buen nombre de nuestro Poder Judicial, ya que son esas maravillosas personas, como las que hoy nos honran con su presencia, quienes nos recuerdan lo grandiosa frente a las naciones que ha sido y es nuestra institución, y que la lucha por la Democracia es necesaria y debe realizarse día a día.

Son esfuerzos como los de estas personas, los que nos recuerdan que nuestros avatares históricos institucionales han sido superados con creces teniendo por bandera a la conciencia social, la transparencia y el trabajo arduo, y que hoy tenemos un Poder Judicial por el que debemos luchar, para mantenerlo en alto y validar con nuestro esfuerzo, la confianza puesta en él por la ciudadanía costarricense.

Hoy también celebramos: a la mística por el servicio público de administración de justicia, al compromiso, a la pasión por ese servicio que brinda nuestra institución. Hoy, mis queridas y queridos hermanos judiciales, celebramos un año más el esfuerzo por poner en alto al Poder Judicial por medio de importantes buenas prácticas que le dan un significativo valor agregado a la administración de justicia.

El que hoy tengamos un programa consolidado de reconocimiento a las buenas prácticas institucionales refleja la intención de cristalizar el objetivo del Poder Judicial de mejorar los servicios que se brindan a las personas usuarias, por medio de repensar la forma en que se desarrollan los procesos de trabajo, desde la perspectiva de quienes lo realizan diariamente, y que no solo tienen la oportunidad sino también la mística, y asumen el compromiso de pensar que las cosas siempre se pueden hacer mejor. Y esto, merece un doble reconocimiento, porque tiene una nobleza inmensa: estas personas piensan que su trabajo siempre puede hacerse mejor, pero no lo hacen para obtener un beneficio propio; lo hacen para engrandecer a su país y para el beneficio de la ciudadanía, para que las y los costarricenses sientan un mejor servicio por parte del Poder Judicial.

Por ello, a ustedes mi reconocimiento como Presidente del Poder Judicial, y mi sentido agradecimiento también no solo como presidente, sino también como ciudadano. El que ustedes sumen sus esfuerzos para darle un valor agregado a los servicios que se brindan, le da sentido al Poder Judicial, y por ello, en este día tan especial en que conmemoramos nuestro aniversario, esta gran familia se congrega para reconocerles como hijas e hijos predilectos del Poder Judicial, porque ustedes le honran con su trabajo y su dedicación. Que Dios les compense su esfuerzo y la sociedad les reconozca como grandes ciudadanos y ciudadanas.
Despedida.

“La excelencia en el servicio no es un logro. Es un espíritu, es un proceso sin fin”, nos recuerda el escritor estadounidense Lawrence Miller. Y esta frase, podríamos decir que resume las aspiraciones de nuestro Poder Judicial, que ha crecido muchísimo en estos 19 decenios, y lo hace aún más por personas como ustedes, que con su esfuerzo y su compromiso le dan sentido a su misión de administrar justicia, para realizarla con excelencia en el servicio, con un trato más digno, y más cercano al ser humano.
Muchas gracias.

Lic. Sergio Bonilla Bastos
Licda. Andrea Marín Mena
Licda. Teresita Arana Cabalceta
Licda. Melania Chacón Chaves
Licda. Sandra Castro Mora
Lic. César González Granados
Licda. Mónica Chavarría Bianchini
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