| ¿Podrá la tecnología predecir desastres naturales? | ||
| En medio de las recientes catástrofes a lo largo del mundo, diversas tecnologías se han destacado en materia de prevención | ||
César González El 7 de setiembre anterior, un terremoto de 8,1 grados golpeó severamente Oaxaca. A cientos de kilómetros del epicentro del sismo, los habitantes de Ciudad de México escucharon cómo se activaban las alertas de emergencia. Entre 30 y 45 segundos después, las ondas sísmicas llegaron a la capital mexicana. Muchos ciudadanos que atendieron la alerta ya se encontraban en zonas de seguridad y se logró enfrentar el sismo de una mejor manera. El sistema de alertas sísmicas de México se robó los encabezados de varios medios de comunicación, debido al éxito que tuvo en esa ocasión. Fue precisamente la distancia que había entre el epicentro y la capital lo que permitió dar una alerta por adelantado. Desgraciadamente, 12 días después, un potente sismo de 7,1 grados sucedió nuevamente en México, pero esta vez el epicentro estuvo en Puebla, muy cerca de la capital. El sistema de alerta sísmica no pudo adelantarle a los ciudadanos que se avecinaba un terremoto. Limitado como es, el sistema de alerta sísmica corresponde a un mecanismo científico de avanzada que sumado a otros modelos de análisis, hace posible dar información a la ciudadanía que hace tan sólo unos años no era imaginable. Aquí en Costa Rica se está analizando la viabilidad de establecer un sistema de alerta similar. Las fallas y las zonas de contacto de las placas tectónicas en el país están bajo constante estudio. Se sabe, por ejemplo, que hay una alta probabilidad de que el próximo gran terremoto en el país tenga su epicentro por la península de Osa. El registro histórico de actividad sísmica y ciertas evidencias geológicas nos advierten que el ciclo de actividad telúrica en la zona está cercano a cumplirse. Lo mismo pasó con el anunciado terremoto de Nicoya, ampliamente anunciado por los especialistas y que finalmente sucedió en el 2012 con una intensidad de 7,6 grados Richter. En vulcanología, también tenemos importantes avances científicos y técnicos que nos permiten predecir, con cierto grado de certeza, cuál será el comportamiento de los volcanes y qué podemos esperar de una potencial erupción. En meteorología, las imágenes por satélite y los análisis de los modelos nos dan información bastante veraz sobre la formación de ciclones y huracanes, su posible intensidad y trayectoria, hora aporoximada de impacto y zonas que deben ser evacuadas. Esa información ha ayudado a salvar miles de vidas en diferentes partes del mundo. También son los satélites que monitorean la actividad solar los que nos dan la información sobre posibles tormentas electromagnéticas que pueden afectar directamente nuestro planeta. Por ejemplo, se tiene previsto que este 13 de octubre una fuerte tormenta de esa naturaleza afecte la Tierra. Podrían generarse interrupciones en las telecomunicaciones y diferentes aparatos eléctricos podrían verse afectados. Todos esos avances todavía no son suficientes para “adivinar” con exactitud cuándo y de qué manera se generará un desastre natural. Sin embargo, contamos con más información sobre estos desastres que todas las generaciones anteriores a la nuestra. Quizás en unas cuantas décadas estaremos hablando y escribiendo sobre sistemas de alerta temprana con horas, o incluso días de antelación. |