
Sala IV ordena proteger Corcovado de la explotaci—n maderera, la orer’a
y la caza
ACTUALIZADO EL 02 DE FEBRERO DE 2017 A
LAS 12:07 PM
Autoridades tienen dos meses para elaborar plan de acci—n que resguarde
los tesoros del que es considerado el lugar biol—gicamente m‡s intenso de
la Tierra
Ambientalistas
interpusieron recurso de amparo ante el desgaste del que ha sido v’ctima este
parque nacional en los œltimos tiempos
La Sala IV orden— a las autoridades costarricenses elaborar un
plan que saque a los invasores del Parque Nacional Corcovado, en la Pen’nsula
de Osa, Puntarenas, quienes, por medio de la explotaci—n maderera, la orer’a y
la caza, desangran a esta regi—n, catalogada el ‡rea biol—gicamente m‡s intensa
de la Tierra.
La sentencia obliga al Sistema Nacional del çrea de Conservaci—n
(Sinac) –instancia del Ministerio de Ambiente y Energ’a (Minae)–,
al çrea de Conservaci—n de Osa, al ministro de Hacienda, Helio Fallas, y al
ministro de Seguridad Pœblica, Gustavo Mata, a implementar, en dos meses, una
estrategia que resguarde a este pulm—n natural de los abusos a los que se ve
expuesto.
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salen de Corcovado y migran a pueblo en Drake.
Asimismo, presiona a los responsables a proporcionar protecci—n
permanente con guardaparques y efectivos de la Fuerza Pœblica para llevar a
cabo los operativos que expulsen del lugar a quienes causen los da–os. Por ese
motivo, la resoluci—n involucra a los ministerios de Hacienda, que deber’a
girar los recursos para los operativos, y al de Seguridad, que tendr’a que
aportar el personal.
La National Geographic Society otorg— a Corcovado la designaci—n
como lugar m‡s biol—gicamente intenso de la Tierra porque estima que ningœn
otro sitio en el mundo con un extensi—n similar (42.469 hect‡reas ), alberga
una mayor diversidad de especies.
La Pen’nsula de Osa, donde se ubica este parque, es casa del 69%
de las especies de vertebrados en peligro de extinci—n de Costa Rica. Asimismo,
acoge a la mitad de las plantas amenazadas del pa’s y protege uno de cada tres
‡rboles en riesgo de desaparecer.
La sentencia fue emitida tras un recurso de amparo interpuesto
por la Federaci—n Conservacionista de Costa Rica (Fecon), el Sindicato de
Trabajadores del Minae (Sitraminae), impulsores de la creaci—n de parques
nacionales en el pa’s y especialistas en la materia.
Mario Boza, catalogado como uno de los padres de los parques
nacionales costarricenses y quien form— parte del grupo que present— el recurso
en agosto de 2015, asegur— que reciben la noticia con gran regocijo.
"Ahora lo que viene es esperar a que cumplan. Lo que le
queda a uno es el sabor amargo de que una Sala IV tenga que obligar al
Ministerio de Ambiente a proteger sus propios parques nacionales",
expres—.
Segœn el ambientalista, el Parque Nacional Corcovado cuenta,
œnicamente, con ocho guardaparques para resguardar m‡s de 40.000 hect‡reas,
cuando lo —ptimo es que haya, al menos, unos 40, considerando los que
normalmente est‡n de salida por temas de vacaciones y dem‡s asuntos.
LEA: Hacen falta 80
personas m‡s en la vigilancia en Corcovado.
De igual manera asever— que, de no cumplir con la orden de la
Sala, presentar‡n una denuncia por desacato.
"Esperamos que cumplan. Si no lo hacen, les presentamos una
denuncia por desacato y, en ese caso, con pruebas y testimonios de que no
habr’an hecho nada, pedimos que la Sala IV acuse por desacato a todas las
partes mencionadas en la sentencia. Siendo as’, y si la Sala acepta que no
habr’an cumplido, el asunto pasar’a al Ministerio Pœblico, o sea, a la
Fiscal’a", explic— Boza.
Desde la dŽcada de los ochentas, la orer’a, la caza y la explotaci—n
maderera azotan al Parque Nacional Corcovado. Sin embargo, como anteriormente
se realizaban operativos de manera un poco m‡s regular, el asunto no hab’a sido
tan cr’tico. Fue desde el 2012 cuando la situaci—n se dispar—, justamente,
debido a la falta de controles.
Incluso, las autoridades suponen que algunos de los cazadores
podr’an ser miembros de las bandas de narcotr‡fico que fustigan al pa’s. As’ lo
revel— un informe sobre operativos de control y vigilancia en la pen’nsula de
Osa, elaborado por el Sinac en el 2012.
LEA: Guardaparques
suponen v’nculo entre delitos ambientales y narco.
La Naci—n intent— comunicarse con Paula Mena, directora regional del çrea
de Conservaci—n de Osa (Sinac), pero tras varias llamadas a su telŽfono
celular, no ha sido posible localizarla.