| Discurso Semana de la Democracia | ||
| 07-11-2016 Tribunal Supremo Elecciones |
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Como representante del Poder Judicial Costarricense me complace compartir con todos y todas ustedes la inauguración de la Semana de la Democracia Costarricense.Quienes estamos en esta mesa lo hacemos en representación de los supremos poderes de la República ynos embarga el mismo orgullo, de ser parte de un sistema democrático que legitima la designación de sus representantes. Desde 1942 se estableció que cada 7 de noviembre deberá ser celebradocon el propósito de honrar a los costarricenses que salieron en defensa del proceso electoral de 1889. Ahora, sin nunca descuidar lo que hemos avanzado en ese campo, nos preguntamos qué debemos hacer, hacia donde debemos caminar para fortalecer nuestra institucionalidad democrática. Asistimos como nunca antes, a una era de reconocimiento de los derechos fundamentales de las personas. Innumerables instrumentos jurídicos contienen desarrollos pormenorizados del derecho igualitario de todas las personas al acceso al desarrollo, al respeto a su integridad, a su dignidad, en fin, a todos los derechos fundamentales, sin exclusión. Un verdadero sistema democrático es actualmente,aquel en donde todas sus instituciones justificansu existencia únicamente en la satisfacción adecuada de los derechos de las personas, y encaminan su gestión hacia ese objetivo. Sin esta claridad, no es posible hablar de democracia. En el Poder Judicial, nuestro objetivo ha sido acercar los servicios de administración de justicia a las personas, hacerlos más accesibles y sobre todo más oportunos y eficientes. Por supuesto que esta tarea no ha sido fácil ni tampoco está concluida. Por el contrario, con humildad reconocemos que todavía nos falta mucho.Trabajamos y avanzamos en esa dirección. Vivir en democracia ha superado el tema electoral. Un sistema jurídico-político que se precie de ser democrático solo podrá afirmarse como tal, en la medida en que garantice el disfrute efectivo de derechos fundamentales a la población. Esa es la visión que nos debe orientar a quienes trabajamos en la función pública. En el plano de la población y de cómo podemos, como ciudadanos y ciudadanas, fortalecer la democracia, pienso que las personas contribuyen cuandose vuelven artífices de las soluciones a los problemas existentes; cuando actuamos y en esta línea, cada persona puede aportar, desde su diferente condición o situación de vida. Todas las personas tienen derecho a estudiar, a superarse; y hacerlo en ambientes pacíficos que respeten su dignidad. Por eso deben actuar contra el bulling que está recibiendo alguna persona en el aula, quien por solo ese hecho, no es capaz de defenderse por sí misma. Las personas jóvenes aportan con su dedicación al estudio, con prepararse para las oportunidades de desarrollo que les ofrece el país. Personas más capacitadas profesionalmente son una garantía para el desarrollo económico y social de su familia y de la población en general. Las personas adultas lo hacemos cuando participamos activamente en buscar soluciones para los problemas de nuestro entorno, de nuestro barrio, de nuestro país y enseñamos a las nuevas generaciones el camino a una sociedad más justa y solidaria. Debemos ser conscientes que asumir nuestras responsabilidades, en cada uno de nuestros ámbitos, esto nos legitima a exigir. En el Poder Judicial somos plenamente conscientes de nuestro compromiso para con el país, frente a un influjo de expedientes que plantea anualmente una gran demanda de servicios. El ingreso anual de expedientes es cercano a 650.000 asuntos, a los que se suma el circulante activo, pendiente en cada despacho. A pesar del aumento en los asuntos, durante los últimos cuatro años los presupuestos institucionales se han caracterizado por la contención en plazas nuevas. El incremento en el gasto ha sido de los más bajos respecto de los años precedentes. Hemos puesto nuestro quehacer institucional a disposición de todas las personas, y creando los mecanismos para escuchar y estar atentos a las necesidades. En el Poder Judicial tenemos una política de apertura e impulsamos el avance hacia una justicia abierta. Creo que los tiempos nos invitan a reflexionar en el planteamiento siempre presente entre lo público y lo privado; a buscar los equilibrios necesarios; y por supuesto, a ser partícipes y no solo espectadores, en la búsqueda desoluciones a los problemas que se adviertan. Así se fortalece una democracia. |
Lic. Sergio Bonilla Bastos
Licda. Andrea Marín Mena
Licda. Teresita Arana Cabalceta
Licda. Marcela Fernández Chinchilla
Licda. Melania Chacón Chaves
Licda. Sandra Castro Mora
Lic. César González Granados
Montaje: Licda. Karen Quirós Fumero
Diseño Gráfico: Iván Pacheco León
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