Discurso con motivo del Foro
“Maltrato animal: primera manifestación de violencia social”
Mag. Eva Camacho Vargas
Sala Segunda
23 abril, 2015
Mag. Eva Camacho Vargas
Sala Segunda

El Poder Judicial mediante la Comisión de Familia y el programa de Extensión Cultural en un trabajo conjunto con el Movimiento Nacional Contra el Maltrato Animal en Costa Rica, se enorgullecen en abrir al público el Foro: Maltrato a los animales: Primera manifestación de violencia social.

El día de hoy se presenta ante ustedes la culminación de semanas de arduo trabajo por parte de aquellas personas interesadas en combatir de manera pacífica la expansión de la violencia mediante campañas de prevención y sensibilización hacia la población. Seres humanos decididos a demostrar que los animales son parte de este mundo y en su condición de seres que también sienten, les asisten una serie de consideraciones por parte de la humanidad, en cuanto a deberes morales y éticos que la condición de ser humano conlleva implícita para con ellos.

La realidad costarricense presenta un incremento en las tasas de la violencia contra las personas y los animales y así son reflejadas en las estadísticas, la violencia física contra los animales es una realidad latente en el país que se ha incrementado en los últimos años y tiene relación con otros problemas sociales como la violencia intrafamiliar, la violencia social y el posible desarrollo de conductas delictivas en perjuicio de otros seres humanos.

La crueldad hacia los animales y la violencia hacia las personas, son temas que se relacionan entre sí, pues uno contiene al otro en su totalidad, quien es cruel con los animales, indefectiblemente lo será con los de su especie, esto no es tema de supervivencia Darwiniano, sino más bien un llamado de atención preventivo a fin no acabar con otras especies, ni con la nuestra.

Costa Rica se ha caracterizado por ser un país que ha tratado de luchar por ser respetuoso de los derechos de los demás y por reforzar sus valores, sin embargo a pesar de que hemos abolido el ejército porque no creemos en el uso de la fuerza para la resolución de conflictos, hemos claramente olvidado desmantelar los arsenales de la violencia intrafamiliar que se guardan en los hogares de los y las costarricenses, declamamos convincentemente el no creer en la violencia de las armas, pero no hemos aprendido que las palabras pueden herir más que las balas, muchas veces no hay heridas físicas visibles, pero si sentimientos y esperanzas destrozados por la falta de humanización.

Costa Rica ha tratado por todos los medios posibles de contener el fenómeno social de la violencia, mediante la tipificacion de la misma en diversos cuerpos legales, increíblemente en los Estados Unidos de Norteamérica en 1874 se ganaba el primer caso judicial que defendía a Mary Ellen Wibon, frente a los desproporcionados castigos físicos infringidos por su madre, siendo que su representación judicial fue ejercida por la Sociedad de Prevención contra la Crueldad hacia los Animales, esto dada la carencia de legislación que defendiera a los menores de edad. El argumento para objeto de legitimación para asumir su caso era que la niña era parte del reino animal y merecía al menos tanta protección como un perro o cualquier miembro del reino animal, esta argumentación fue aceptada por el juez y el resto es historia en el comienzo de la protección hacia los derechos de los y las niñas y los niños.

A pesar que hoy este argumento nos resulte increíble y quizás un poco chocante, era la realidad jurídica en ese momento. Costa Rica hasta relativamente poco tiempo atrás empieza a despertar de su letargo admitiendo la inevitable conexión entre la violencia hacia las personas y su relación con la crueldad hacia los animales.

La Sala Constitucional el año pasado emitió el voto 4620-2012, mismo en el cual es abordado el tema del maltrato hacia los animales como:

El maltrato hacia los animales vulnera las buenas costumbres, la moral y el orden público, por lo que suprohibición y prevención deviene en un asunto de relevancia constitucional” ¨….El respeto por la vida de cualquier ser es un código moral. El maltrato a los animales implica una lesión a la propia dignidad, bien jurídico tutelado en la medida que constituye un modelo de violencia e insensibilidad ajeno a un sano convivir.“La crueldad con los animales resulta contraria a las buenas costumbres, de manera que su proscripción constituye un límite constitucional.”

Señoras y Señores el punto aquí es que todos sufrimos por igual, el sufrimiento y el padecimiento de miedo no diferencia a sus victimas, no distingue entre la vida humana o la vida de otro ser, ambas sufren y experimentan miedo sin distinción de especie.

Recordemos las palabras del Dr. Martin Luther King: “Quien acepta el mal en forma pasiva, esta tan comprometido con él, como quien contribuye a perpetrarlo.”

Lic. Eduardo Castellón Ruiz
Lic. Sergio Bonilla Bastos
Licda. Andrea Marín Mena
Licda. Teresita Arana Cabalceta
Licda. Marcela Fernández Chinchilla
Licda. Melania Chacón Chaves
Licda. Sandra Castro Mora
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