Me preocupa mucho que no se nombre a una mujer en la SalaÕ

Luego de 25 a–os de trabajo judicial, la presidenta de la Sala Constitucional cedi— ante las peticiones de su familia y se jubilar‡ en la segunda quincena de abril. Ayer, mientras disfrutaba de un d’a de vacaciones, manifest— a La Naci—n que se va tranquila por lo realizado, pero con la preocupaci—n de que se le quiten potestades a la Sala que vela por los derechos de los ciudadanos y que ella ha dirigido durante los œltimos cinco a–os.
Ana Virginia Calzada Presidenta Sala IV

Hulda Miranda P. | hulda.miranda@nacion.com
ÀUsted se acoge a la jubilaci—n poco despuŽs del fallecimiento de don Luis Paulino Mora (expresidente del Poder Judicial). ÀEsa pŽrdida pes— en su decisi—n o cu‡les fueron los motivos?

Yo tengo much’simos a–os de trabajar, no solo en el Poder Judicial, porque trabajo desde los 19 a–os, y l—gicamente, como todas las mujeres que trabajamos fuera de la casa, eso requiri— sacrificar el tiempo de mis hijos y en este momento, ellos me est‡n pidiendo que, por favor, regrese a la casa. Probablemente siga trabajando en otras cosas, pero ya no sujeta a la presi—n y estrŽs que uno vive en un puesto como este.

ÀC—mo visualiza a la Corte ahora que tendr‡ un nuevo jerarca y que ocurrir‡n cambios en la Sala IV?

Yo espero que al nuevo presidente se le dŽ el apoyo que necesita para sacar adelante al Poder Judicial. Esta es una Corte relativamente joven y creo que eso puede darles una visi—n ajustada a los tiempos modernos. Eso no quiere decir que uno no la tenga, porque tampoco es que estamos como en otros pa’ses con magistrados de 90 a–os, pero yo creo que siempre los cambios son buenos y que uno debe dar campo a las nuevas generaciones. La Sala Constitucional est‡ viviendo un proceso que es indefinido porque no sabemos cu‡l es la reforma que dictar‡ la Asamblea Legislativa. Entonces, tambiŽn los nuevos magistrados tendr‡n que enfrentar esos cambios.

ÀLe quedaron cosas pendientes? ÀQuŽ preocupaciones le quedan con respecto a la Sala IV?

Yo me voy tranquila porque creo que cumpl’, aunque me equivoquŽ, como todos (...). Conf’o en que los se–ores diputados analicen bien el tema de la reforma de la Sala IV y que los cambios sean estructurales, porque me parecer’a muy grave que le vayan a coartar posibilidades a la Sala de defender los derechos de las personas. Es lo œnico que yo digo que me puede preocupar. Yo estoy dispuesta a colaborar ad hon—rem con la Asamblea, con mi experiencia.

ÓOtra cosa que me preocupa mucho es que no se nombre una mujer en la Sala y que haya puros hombres, porque eso va directamente en contra de un sistema democr‡tico, no solo por las cuotas, sino porque en un lugar como la Sala Constitucional, y en todos los lugares en nuestra democracia, deben existir las dos visionesÓ.

ÀQuŽ tipo de cambios se puede hacer en la Sala IV?

En algœn momento, junto con don Luis Paulino, hab’amos pensado en los Tribunales de Amparo y de H‡beas Corpus. Hoy, por como est‡n las circunstancias y como se est‡ desenvolviendo el tema de la jurisdicci—n constitucional, me inclino porque sean c‡maras –al igual que funciona el tribunal constitucional espa–ol– y que el pleno conozca las acciones de inconstitucionalidad.