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Congreso reinstala pena de c‡rcel por golpear a mujeres

 

Escrito por Aar—n Sequeira   

 

Nuevamente corren riesgo de c‡rcel los agresores de mujeres, no solo por acci—n de su mano, sino tambiŽn de sus palabras contra sus parejas, como sucede generalmente.

Ayer, por votaci—n mayoritaria de 41 diputados contra tres, la Asamblea Legislativa reinstal— las penas de c‡rcel que se ven’an aplicando contra los hombres que golpearan a las mujeres, e incluso que les profieran ofensas a la dignidad y el decoro.

La iniciativa de ley afecta a dos art’culos de la Ley de Penalizaci—n de la Violencia contra las Mujeres, que precisamente eran los m‡s empleados en las denuncias contra hombres agresores, y que proteg’an a las v’ctimas.

Dichos art’culos hab’an sido declarados inconstitucionales hace casi tres a–os por la Sala Constitucional, en atenci—n a una acci—n interpuesta en contra de dicha legislaci—n.

 

Durante su remiendo en la Asamblea Legislativa, la iniciativa tuvo que pasar por varias modificaciones minuciosas, pues en la primera consulta, luego de haberse aprobado en primer debate, le fueron se–alados algunos elementos que deb’an ser cambiados.

Los diputados que votaron en contra de la modificaci—n legal fueron los libertarios Adonay Henr’quez y Ernesto Chavarr’a, el primero puntarenense y el segundo guanacasteco, as’ como el cartaginŽs de la Unidad Social Cristiana, JosŽ Roberto Rodr’guez.

Cambio cultural


Varios de los oradores en la discusi—n de la iniciativa en su tr‡mite de segundo debate expusieron que mucho de lo que debe implicar la vigencia de la Ley de Penalizaci—n de la Violencia contra las Mujeres es un cambio en la cultura que muchos de los costarricenses traen impl’cita.

Diputados como el presidente, Luis Gerardo Villanueva, y el jefe de fracci—n del Partido Accesibilidad Sin Exclusi—n, V’ctor Emilio Granados, resaltaron la importancia de proteger a una poblaci—n que ha contado en nśmeros rojos sus v’ctimas cada a–o.

Carmen Mu–oz, del Partido Acci—n Ciudadana, detall— que la iniciativa no solo castiga el maltrato f’sico, sino tambiŽn las ofensas contra la dignidad y el decoro, lo cual es m‡s complejo.

ŇEsta existe d’a y noche, y tambiŽn es agresi—n, adem‡s de que muchas veces es lo que precede a la violencia f’sica, esto vuelve a dar los instrumentos, los dientes, a la leyÓ, indic— la legisladora.

Mu–oz, sin embargo, critic— discursos como el de Justo Orozco, del partido Renovaci—n Costarricense, pues record— que durante su intervenci—n indic— que si bien la conducta de los hombres es errada, tambiŽn deben respetar las mujeres para no exponerse a estas situaciones de violencia.

Prevenci—n

La liberacionista Alicia Fournier detall— que aśn hay mucho que hacer en cuanto a la prevenci—n de este tipo de violencia, contra las mujeres, que es la que provoca una mayor cantidad de v’ctimas femeninas en el pa’s.

Precisamente record— la congresista que en el momento en que se aprobara la iniciativa, fueron los elementos de prevenci—n, para instaurar programas educativos en las escuelas, los que amenazaban con detener la iniciativa en su origen.

Sin embargo, apunt— que esos elementos deber’an de retomarse.