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Si un c—nyuge le grita a su compa–era se expone a una condena por agresi—n. |
La denunciante interpuso su
malestar ante el Juzgado de Familia del Primer Circuito Judicial de la Zona
Sur, en PŽrez Zeled—n, por los actos de violencia y vergŸenza pœblica que
sufri— al lado del demandado.
Esta sentencia sin duda es un
aliciente para que muchas mujeres v’ctimas de violencia en sus hogares se
animen a denunciar los abusos de los que son objeto y evitar as’ m‡s muertes de
fŽminas en manos de sus compa–eros.
Segœn denunci— la v’ctima, su
ex esposo la maltrat— al grado de amenazarla de muerte, por lo que debi—
abandonar su propia casa junto a sus hijos y cambiarlos de escuela por temor a
que cumpliera con su ultim‡tum, segœn se describe en la resoluci—n 1105-10.
Belisario Solano, abogado
especialista en Derecho de Familia, indic— que hay varia jurisprudencia en
donde se ha condenado al c—nyuge culpable por ofensas, vergŸenza pœblica o
trato inhumano, segœn el art’culo 48 bis del C—digo de Familia.
ÒMe parece importante la
divulgaci—n de esta sentencia para ver si es posible que entre los c—nyuges
empiece a darse el respeto y consideraci—n adecuadaÓ, finaliz— Solano.
Miguel Arias Maduro, otro
abogado dedicado a la defensa de la familia, explic— que expresamente el C—digo
de Familia contempla que todo maltrato f’sico o verbal al c—nyuge que le
ocasione un da–o emocional a la persona es un hecho generador de responsabilidad
civil.
ÒEn este momento la Ley contra
la Violencia DomŽstica no ha sido suficiente para evitar los asesinatos de
mujeres a manos de sus compa–eros, aun con medidas de precauci—n, pero creo que
todo lo que vaya orientado a disuadir a los agresores para que dejen de hacer
esas agresiones vale la pena intentarloÓ, indic— Arias.
Agrega que Òla ley no fue m‡s
all‡ en el sentido de obligar al ofensor a una terapia para que no siga siendo
agresor, esa posibilidad no est‡ prevista en la ley, simplemente se recurre a
poner un parche a la agresi—n pero no van a la ra’z del problemaÓ.
ÒEs positivo el voto porque
contribuye como todos los dem‡s mecanismos a disuadir a los agresores, pero
pienso que es un tema de formaci—n, de valores, porque si en una casa un ni–o
ve la agresi—n constante, en el futuro va a ver normal agredir a su parejaÓ,
explic— Arias.