Nacionales

San JosŽ, Costa Rica, MiŽrcoles 24 de noviembre de 2010

 

¥ Por Sala Segunda a pagar ¢3 millones

CONDENADO POR HUMILLAR A SU ESPOSA

Karen Fern‡ndez Monterrosa
kfernandez@diarioextra.com
Ilustraci—n: Germ‡n Meza

Si un c—nyuge le grita a su compa–era se expone a una condena por agresi—n.

Un odont—logo de la Zona Sur fue condenado por la Sala Segunda a pagarle una indemnizaci—n de ¢3 millones a su ex esposa por las humillaciones a las que la someti— durante el tiempo que permanecieron juntos.

La denunciante interpuso su malestar ante el Juzgado de Familia del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur, en PŽrez Zeled—n, por los actos de violencia y vergŸenza pœblica que sufri— al lado del demandado.

Esta sentencia sin duda es un aliciente para que muchas mujeres v’ctimas de violencia en sus hogares se animen a denunciar los abusos de los que son objeto y evitar as’ m‡s muertes de fŽminas en manos de sus compa–eros.

Segœn denunci— la v’ctima, su ex esposo la maltrat— al grado de amenazarla de muerte, por lo que debi— abandonar su propia casa junto a sus hijos y cambiarlos de escuela por temor a que cumpliera con su ultim‡tum, segœn se describe en la resoluci—n 1105-10.

ABOGADOS DE ACUERDO

Belisario Solano, abogado especialista en Derecho de Familia, indic— que hay varia jurisprudencia en donde se ha condenado al c—nyuge culpable por ofensas, vergŸenza pœblica o trato inhumano, segœn el art’culo 48 bis del C—digo de Familia.

ÒMe parece importante la divulgaci—n de esta sentencia para ver si es posible que entre los c—nyuges empiece a darse el respeto y consideraci—n adecuadaÓ, finaliz— Solano.

Miguel Arias Maduro, otro abogado dedicado a la defensa de la familia, explic— que expresamente el C—digo de Familia contempla que todo maltrato f’sico o verbal al c—nyuge que le ocasione un da–o emocional a la persona es un hecho generador de responsabilidad civil.

ÒEn este momento la Ley contra la Violencia DomŽstica no ha sido suficiente para evitar los asesinatos de mujeres a manos de sus compa–eros, aun con medidas de precauci—n, pero creo que todo lo que vaya orientado a disuadir a los agresores para que dejen de hacer esas agresiones vale la pena intentarloÓ, indic— Arias.

Agrega que Òla ley no fue m‡s all‡ en el sentido de obligar al ofensor a una terapia para que no siga siendo agresor, esa posibilidad no est‡ prevista en la ley, simplemente se recurre a poner un parche a la agresi—n pero no van a la ra’z del problemaÓ.

ÒEs positivo el voto porque contribuye como todos los dem‡s mecanismos a disuadir a los agresores, pero pienso que es un tema de formaci—n, de valores, porque si en una casa un ni–o ve la agresi—n constante, en el futuro va a ver normal agredir a su parejaÓ, explic— Arias.